Milei habló de hacer ajuste de shock en 2023: “los programas gradualistas de la historia argentina terminaron mal”

El candidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires habló del riesgo de hiper, sus insultos al resto de la dirigencia política, y con quién dialoga en Juntos por el Cambio.


En las últimas dos décadas, el voto antisistema en Argentina ha fluido más hacia la izquierda que hacia la derecha. Con el arribo en escena de Javier Milei, esa tendencia ha empezado a cambiar.

Con un seguimiento que no para de crecer en los jóvenes, el candidato a diputado por la Ciudad de Buenos Aires ya es un fenómeno imposible de ignorar. De hecho, las encuestas que mira el economista –que se autodefine como filosóficamente anarcocapitalista, pero minarquista en la práctica– le dan entre 10 y 15 por ciento para las Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas de este domingo, 12 de septiembre.

El candidato por el frente Avanza Libertad justifica y no se arrepiente de su violencia discursiva, sosteniendo que él nunca agrede a sus adversarios primero e incluso comparando su vehemencia con la violencia física ejercida por San Martín “defendiendo la libertad”.

Salvo algunas excepciones de “halcones” dentro de Juntos por el Cambio, y dentro del frente de José Luis Espert en la provincia de Buenos Aires, prácticamente descarta la posibilidad de llegar a consensos con la mayoría de la Cámara Baja, a quienes considera ”cómplices de la decadencia” del país.

Al igual que el año pasado, sigue sosteniendo que Argentina enfrenta un serio riesgo de hiperinflación, y asegura que en algún momento llegará un estallido económico. Recibió a Bloomberg Línea en su departamento con vista al Río de la Plata en Vicente López.


La siguiente conversación fue editada por motivos de extensión y claridad.

¿Qué sensaciones le dejó el cierre de campaña del domingo en Parque Lezama?

Yo cerré el anterior discurso diciendo que no me metí aquí para guiar corderos sino que me metí para despertar leones, y vaya que se despertaron, y que han rugido fuerte llevando el mensaje de la libertad. Porque eso impactó muy fuerte sobre toda la casta política a punto tal que todos empezaron a hablar sobre las ideas de la libertad. Logramos que estén en el centro del debate. Y eso me parece impresionante. Cada vez más son las personas que deciden abrazar con fuerza las ideas de la libertad.

¿Cuántos puntos serían una buena elección para usted?

En principio una buena elección para una fuerza que inicia es entrar.

¿Y si resulta electo, al finalizar sus cuatro años en el Congreso, cómo va a medir si tuvo éxito en su rol como legislador?

Si fui coherente o no con las ideas de la libertad. Por eso no solo tengo proyectos, que pueden pasar o no, sino que además tengo un compromiso de lo que no voy a hacer. Jamás voy a votar en contra de la libertad. Jamás voy a ir contra la propiedad privada. Jamás voy a apoyar subas de impuestos. Jamás voy a apoyar la creación de nuevos impuestos. Jamás voy a ir contra la vida. Por lo tanto eso ya me hace diferente a todos los políticos actuales, ya que todos han avanzado sobre la libertad, todos avanzaron sobre la propiedad, sobre la vida, y nos han reventado a impuestos. Por lo tanto ya con eso solo sería una prueba de que hice algo distinto. Pero no solo eso, sino que además trabajé para la población, porque evité que sean perjudicados, al menos con mi voto. Pero además voy a dar un fuerte testimonio moral, a cada proyecto que se presente, más allá de cómo termine la votación, voy a exponer a esos delincuentes de la casta política lo inmorales que son y lo inmoral que suelen ser los proyectos que envían. Y los proyectos que voy a enviar también van a estar destinados para que la casta política nos deje de robar.

La locura es no rebelarse contra esa máquina empobrecedora que es la casta política.


¿Ve alguna posibilidad de que en los últimos dos años de mandato de Alberto Fernández se comiencen a gestionar las reformas que el país necesita, a través de consensos en el Congreso?

No lo sé. Lo único que tengo claro es que cada vez que los políticos hablan de consenso es para sentarse ellos en una mesa a preservar sus privilegios a costa de la población.

¿Siente que sus exabruptos, sus insultos hacia el resto de la dirigencia política, puedan atentar contra la posibilidad de llegar a ese consenso que el país necesita en el Congreso?

Si se trata de esos consensos entre casta política que van en contra de la población no me interesa. No me interesa ser parte de ese mecanismo perverso que empobrece a la gente. Y además la definición de un exabrupto es algo relativo, porque si alguien viene a robarte, es más, y hasta corre peligro tu vida, estás al borde de la muerte, ¿qué pretendes que te diga? Oh, mira, estás en serio en problemas. ¿O sería mejor que pegue un fuerte grito para tratar de salvar tu vida? Me parece que se le está poniendo mucho más peso a las formas que al contenido. La corrección política justamente son sepulcros blanqueados, lucen muy lindos por fuera, pero por dentro están todos podridos. Por lo tanto yo pediría a la gente que haga foco en el contenido y no tanto en las formas y que vea siempre quién es el que agrede primero.


¿Pero hay que contestar con más violencia?

Si yo te hablo de una persona que le gusta andar con cuchillos muy largos, y llevaba un conjunto de personas a cortarle la cabeza también a gente. ¿Eso no es lo mismo que hacía San Martín? Porque estaba defendiendo la libertad. Hoy los políticos nos están esclavizando. De cada cuatro pesos que genera el que trabaja en el sector formal, tres se los lleva la política. La pobreza en el año 73 era del 4% y el Estado supuestamente pesaba 15% [del PBI]. Hoy lo llevaron al 45%, y multiplicaron la cantidad de pobres por 12. Cuando corregís por el tamaño de la economía informal, que es el 40%, te da 75%. ¿Y sabés qué es lo peor de todo? Argentina produce alimentos para 400 millones de seres humanos. La presión fiscal sobre el campo es de 70%. Quiere decir que el Estado se lleva el alimento de 280 millones de seres humanos y en Argentina hay hambre. ¿Cómo se reacciona frente a eso? La locura es no rebelarse contra esa máquina empobrecedora que es la casta política.

Hay otros tipos de violencia, perpetrados por otros actores de la política, ¿pero usted descarta que sus insultos tengan un efecto nocivo en la sociedad, y que alejen a parte del electorado que si no lo votaría?

¿No te parece muchísimo más grave que estén condenando a la muerte o a la pobreza? De vuelta, hay cinco millones de argentinos que no tienen para comer. Y no solo eso, la pésima gestión de la pandemia. El año pasado el gobierno por no dejar de robar, no testeó. Y si hubiéramos hecho las cosas como un país promedio, hubiéramos tenido 10.000 muertos por Covid. Tuvimos 40.000. Esos 30.000 los asesinó el gobierno desde el robo. No solo eso, a partir de ese momento hoy ya tenés casi 80.000 personas adicionales. O sea, quiere decir que este gobierno es un gobierno genocida. ¿Qué hacemos, lo aplaudimos?

¿No es un poco extremo hablar de genocidio cuando, en muertes por millón de habitantes, estamos en el promedio de Latinoamérica?

No, no, el año pasado terminamos en el cuarto lugar. El problema es que ahora tenés varias cepas, tenés solapamiento y tenés que esperar que termine todo el proceso. Entonces, en ese contexto después vamos a terminar evaluando los números. Si Argentina hubiera tenido otra forma de tratar el tema de las vacunas los muertos serían la mitad. Por lo tanto qué importa quién es el peor o quién es el promedio, o acaso vamos a banalizar y ponderar, banalizar la muerte y ponderar la mediocridad. Por qué no hacer las cosas bien. O acaso no nos hablaron del Estado presente. Porque ellos sí recibieron la vacuna primero. Entonces, cuál es la verdadera violencia.

El 14 de noviembre de 2019 dijo que veía a Alberto Fernández como inteligente, pragmático y un formidable armador. ¿Cambió su opinión del presidente desde entonces?

No.


¿Pragmático, también?

¿Es inteligente? Mira, alguien que tuvo todos los cargos que él tuvo y llegar al lugar que tuvo no es para un tonto. Punto uno. Punto dos, es un gran armador.

¿Piensa lo mismo de Mauricio Macri, en ese sentido?

Termino sobre Alberto. Es efectivamente un gran armador. La llave la destrabó él logrando sumar al Frente de Todos a Sergio Massa. Y eso es lo que explica el cambio en el resultado en la provincia de Buenos Aires y es lo que explica cómo pudieron ganar la elección. En términos de armado político hay que sacarse el sombrero. Por otro lado claramente es pragmático. Cuando llegó no tenía base de sustentación de poder propio. Lo único que podía hacer era populismo, en una economía que traía desequilibrios. Evidentemente iba a estrellarse. Bueno, una vez que se estrellara ahí él podía tener la posibilidad de convertirse en el nuevo Menem o correr debajo de la pollera de Cristina. En el medio de todo ese proceso apareció la pandemia y ahí hubo una concatenación de errores que lo empezó a arrinconar, lo llevó a una situación de extremada debilidad, y terminó convirtiéndose en un títere que no tiene ningún tipo de poder. El ala dura del gobierno avanzó y lo dejó contra un rincón.

Macri también armó coalición y llegó al poder en el 2015. ¿Lo considera igual de inteligente y pragmático?

Yo creo que alguien que llega a ese lugar uno no lo puede subestimar. Ahora, el tema es con quién se juntó. Porque el problema es juntó con la Unión Cívica Radical, es decir se juntó con la Internacional Socialista. Es decir, se juntó con los que iniciaron el proceso de decadencia argentina. O sea, con uno de los actores más nefastos de la historia argentina. Se juntó con la Coalición Cívica, o sea, que son tan de izquierda como el caso de los radicales. Por lo tanto esa coalición inexorablemente iba a traer daño. Y de hecho terminaron haciendo kirchnerismo de buenos modales y terminó generando muchísimo daño sobre la población.

¿Y con el bloque de Juntos por el Cambio no va a haber posibilidades de llegar a consensos en el Congreso?

Con el ala radical de ninguna manera voy a tener puntos de acuerdo con la Internacional Socialista ni tampoco con la Coalición Cívica. Y tampoco con las palomas de Juntos por el Cambio. Sí tengo diálogo y de hecho tengo muchos amigos en el ala de los halcones. Que me parece que son los que verdaderamente entienden lo que necesita la Argentina. El resto son cómplices de la decadencia y si uno trazara una línea que se llame la socialdemocracia y de un lado queda la izquierda y del otro lado quedarían las expresiones liberales, libertarias, derecha, centroderecha y conservadores, claramente las palomas de Junto por el Cambio, la Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica terminarían al lado del kirchnerismo.


¿Me puede dar nombres de los halcones con quienes habla?

Sin lugar a dudas la persona más representativa de los halcones y que más respeto es a la señora Patricia Bullrich.

Alberto Fernández ya no tendría que ser presidente. Tendrían que avanzar en un juicio político y destituirlo.

— Javier Milei.
En la posición debilitada que considera que quedó el presidente, ¿cómo piensa que serán sus próximos dos años de mandato, en caso de una victoria en estas elecciones y en caso de una derrota? Dólar, crecimiento, déficit fiscal e inflación.

Sinceramente me parece que ya no tendría que ser presidente, tendrían que avanzar en un juicio político y destituirlo. Y además llevarlo a la Justicia. Es claro que hay un problema institucional mucho más grave.

Pero los argentinos quieren saber más o menos con qué economía van a tener que lidiar en los próximos dos años.

Argentina tiene todas las condiciones para volar por los aires: un desequilibrio fiscal propio de las grandes crisis de la historia argentina, un desequilibrio monetario de 10 veces a 1, un desequilibrio cambiario de 80% a pesar de la montaña de regulaciones que hay. El PBI per cápita, si todo le sale bien este año al gobierno, va a estar entre 15 y 17% debajo del que teníamos en el 2011. Es una economía que en los últimos 10 años destrozó 225.000 puestos de trabajo netos. Eso genera un desequilibrio en el mercado de trabajo que hace que los salarios reales sean los del 2004. Y por eso tenemos 50% de pobres y más de 10% de indigentes. Porque todas las medidas que se requieren para corregir esto nadie de la casta política está dispuesto a enfrentar eso. Por lo tanto lo único que queda es estallar. En cuanto a cuándo va a ocurrir eso es imposible saberlo porque el tiempo es de Dios.

¿Nadie excepto los halcones de Juntos por el Cambio y su partido?

Los halcones de Juntos por el Cambio entienden lo que hay que hacer y distintas expresiones liberales y libertarias y de centroderecha y conservadores entienden. Tienen el diagnóstico de lo que pasa y cómo se arregla.

Si algún elemento político gatillara una fuerte caída de la demanda de dinero, la híper está a la vuelta de la esquina.

— Javier Milei.
Habló el año pasado en reiteradas ocasiones del riesgo de una hiperinflación. ¿Ese riesgo sigue estando? ¿Y si es así qué podría gatillarla?

El riesgo de la híper va mutando en el tiempo. Sobre el final del kirchnerismo tenías el problema que se llama el money overhang. Aparece este problema del sobrante monetario, que estaba enmascarado detrás de lo que llamaban el problema del dólar futuro. Ese problema del dólar futuro con Sturzenegger se convirtió en las Lebac. Después se convirtió en el Fondo Monetario Internacional. De hecho durante el año 2018 el Banco Central vendió 22.000 millones de dólares. Se perdieron reservas por US$22.000 millones. Esa cantidad de dinero es equivalente a haber evitado una inflación del 600%. O sea, una hiperinflación moderna. Ahí apareció el problema de las Leliq, que hoy entre Leliq y Pases tenés el equivalente a una base monetaria y media. ¿Esto qué quiere decir? Que vos sumando el déficit fiscal, que te puede implicar una base monetaria más, podrías estar multiplicando básicamente por 3,5 la base monetaria por el lado de la oferta. Si algún elemento político gatillara una fuerte caída de la demanda de dinero, la híper está a la vuelta de la esquina.

¿Cuál sería un ejemplo de un evento de esas características?

Por ejemplo, una crisis política donde haya una salida abrupta del actual presidente dentro de un escándalo que sea inmanejable desde lo político con una radicalización de Cristina en el poder, y eso podría generar una híper.

¿En 2023 va a hacer falta un ajuste de shock? ¿Y cuán factible sería un ajuste de shock en Argentina?

¿Vos aplicarías un programa económico que sabés que va a fallar? Entonces por qué hablamos de gradualismo si todos los programas gradualistas de la historia argentina terminaron mal.

Pero hoy, ¿es posible hacer un ajuste de shock?

Bueno, entonces reventemos en otra crisis.

¿Es posible?

Sí obvio, claro. De hecho en la historia argentina todos los programas de shock salvo el del 59 todos fueron expansivos.

¿El Rodrigazo?

Celestino Rodrigo es una de las víctimas de la historia argentina. Le pusieron Rodrigazo a esa aberración cuando en realidad él lo único que hizo fue sincerar las variables. Es decir, entonces nadie habla de la aberración que hizo Gelbard.

Pero fue recesivo el Rodrigazo.

El problema del Rodrigazo no es que fue un programa de ajuste, el Rodrigazo fue liberar, sincerar las variables. No fue un programa de ajuste. Vos tenías controlado el tipo de cambio, controladas las tarifas, tenías controlado todo y emitías dinero para financiar déficit fiscal. Generaste un money overhang de más de 5 puntos del PBI y te quedaste sin reservas, ya no tenías más. ¿Qué hacías? No te quedó otra que sincerar el precio. Bueno, cuando sinceraste eso se te cayó la demanda de dinero y la inflación se te multiplicó por 6, pasó de 30 a 180.

¿Cuál es la diferencia entre eso y ajustar?

Cuando vos hacés un programa de ajuste básicamente lo que hacés es poner en orden la macroeconomía. No podrías vivir con la macroeconomía a precios falsos, eso no termina bien. Por eso la historia argentina es la historia de una tremenda decadencia.

Fuente: https://www.bloomberglinea.com.ar/