El olvido cómplice: “El otro Fernández, nuestro Intendente, tampoco tiene memoria”

¡Argentinos!
La memoria corta es un mal antiguo, el presente nos absorbe.
Pero causa más daño que el granizo: hace repetir los errores ya cometidos, confundir los fracasos con los triunfos.
Por ejemplo, la memoria de Alberto Fernández llega sólo hasta el 10 de Diciembre del 2015, de lo anterior no se acuerda: los males del País, para él y el peronismo K, empezaron en esa fecha y terminaron el 10 de Diciembre del 2019.

El otro Fernández, nuestro Intendente, tampoco tiene memoria.
No sólo no se acuerda de lo que prometió en campaña y no hizo en lo que va de sus dos mandatos, sino también se olvidó de cómo encontró el municipio al suceder a Rindfleich, claro, perdón, nobleza renovadora obliga.

El Fernández nacional se presenta del lado del pueblo; o sea los otros: los que estamos del otro lado, somos el antipueblo (típico discurso peronista).

El Fernández obereño se presenta como un hacedor del proyecto misionerista, otro discurso nomás, que apoyó, apoya y va a apoyar en el congreso al peronismo K.

Los dos quieren que el patito feo peronista se transforme en cisne blanco, pero no pueden porque son sólo discursos, discursos huecos, que sólo sirven para avasallar las instituciones de la república, acrecentar más poder y llenarse los bolsillos.

Esta es la realidad, por supuesto no todos la ven así, o algunos sencillamente no miran, total están viviendo bien, la ciudad, provincia o país NO IMPORTA

Nunca la palabra DEMOCRACIA fue usada con tanta ligereza como en el peronismo K, o la renovación misionerista, tal vez sí, en otro período peronista cuando el general Perón arengaba a la multitud contra el imperio y mientras tanto tranquilizaba a la Casa Blanca:
¡no presten atención a lo que digo al pueblo, inviertan en Argentina!

Hoy la historia se repite: el Fernández nacional, le pide a Washinton que invierta, mientras defiende a las dictaduras de Venezuela, Cuba, China, Rusia y Nicaragua.

El Fernández obereño le pide a su pueblo y su provincia que lo voten como precandidato a diputado nacional, olvidándose de todas sus promesas y huyendo de la ciudad que lo votó como intendente, total lo importante es cuidar las necesidades de la renovación y su futuro personal… lo demás no importa.
Pero por supuesto que hay gente con memoria frágil y que como él tampoco le interesa nada, salvo su bienestar.
Tal vez, se viva mas feliz olvidando, eso sí, mientras se anda currando.

Por Eduardo Serra, comerciante y ex concejal de Oberá