Las líneas de colectivos interurbanos volvieron a su ritmo normal tras la pandemia, aunque se mantiene la exigencia del barbijo, sin embargo, las frecuencias no se incrementaron y los pasajeros viajan parados o sentados en el piso (como ganado) dentro de las unidades, excediendo la capacidad de las mismas.
Este es el caso de la histórica empresa Singer, propiedad de ERSA de Corrientes, que posee la mayoría de las líneas entre Oberá y Posadas donde continúan, como antes de la pandemia, llevando exceso de pasajeros y llegan a viajar 70 personas a bordo, tal como ocurrió el viernes en el servicio de las 18:20 hs, según denunció la pasajera Maria Lytwyn.



