Schiavoni sobre el Huampa: “un juguete caro… el costo de U$S 10.000 no parece accesible para un pequeño productor”

El diputado provincial del PRO, Alfredo Schiavoni, opinó sobre el nuevo curro del gobierno misionero de robots para las chacras y “autos” eléctricos. Se trata de la empresa Hamelbot, de capitales mixtos, pero con el Estado misionero como principal accionista, es decir, con plata del Estado. El primer cliente de la empresa estatal fue el propio Estado, ya que Rentas compró los primeros cuatro “autos” (en realidad carritos de chasis tubulares) eléctricos por 10 mil dólares cada uno. 

 

En ese sentido, el legislador opositor opinó que “el modelo “misionerista” impulsado por Carlos Rovira y el gobierno de la renovación, supone saltear hitos en el proceso de desarrollo económico que son consecuencia de la acumulación de capital. Esta simple, pero no por ello menos válida ecuación, parece encontrar atajos en nuestra provincia. Venimos señalando desde hace tiempo que el apoyo a la innovación tecnológica, a las investigaciones de vanguardia, a la difusión del conocimiento de avanzada, son condición necesaria para el desarrollo, pero no condición suficiente”.

“El Silicon Misiones, la escuela de robótica, el polo tic, y aún la pomposa Secretaría del Cambio Climático, no resuelven por sí mismo los problemas estructurales de la economía misionera. Quedó evidenciado al momento de la presentación en sociedad del prototipo Huampa I, desarrollado y producido por empresarios privados con el auspicio del gobierno provincial. Las bondades del mencionado artefacto están por verse, hasta el momento solo aparece como un juguete caro. Pero aun dándole crédito a sus virtudes, el costo de U$S 10.000 por unidad, no parece accesible para un pequeño productor del agro misionero con escaso acceso al crédito. Además, el mini tractor requiere de algunas condiciones básicas para funcionar, de infraestructura elemental en la que el estado no invirtió. Para su buen desempeño, el Huampa I necesita conectividad y energía eléctrica, además de cierto conocimiento básico para operar e interpretar la información obtenida”, analizó.

“Este simple ejemplo desnuda los atajos del modelo misionerista renovador, y de cómo en los procesos de acumulación de capital, saltearse etapas, a menudo atrasa más de lo que adelanta. Distrae el objetivo de la inversión básica. Nuestra provincia necesita definir un modelo productivo que contenga objetivos claros. Una primera aproximación, nos deposita en algunos grandes rubros en los que contamos con ventajas comparativas. Cualquiera que analice las actividades competitivas de Misiones, podrá destacar: la cadena yerbatera en todos sus eslabones, la foresto industria con celulosa incluida, la actividad turística y las producciones tradicionales del agro misionero”, agregó.

“Una vez definidos los objetivos productivos que generan riqueza y posibilidades reales de inserción laboral para los misioneros, el estado debería proporcionar el marco jurídico y la infraestructura que ayuden a concretar los objetivos de estas actividades realizadas por los privados. Despejar los obstáculos que impiden el normal desarrollo y crecimiento de las principales actividades económicas de la provincia”, explicó.

“En el camino de expansión de estas actividades, y como consecuencia del proceso virtuoso de acumulación, surgen las demandas que la tecnología ayuda a resolver. Por eso es importante planificar, contemplar el marco medioambiental, establecer prioridades, fijar objetivos y asignar los recursos del estado en función de ello”.

“Lo que hoy observamos son una serie de acciones financiadas desde el estado provincial y nacional que no responden a un plan de desarrollo, sino más bien parecen movimientos espasmódicos que rozan la periferia de la modernidad y responden únicamente a intereses puntuales”, finalizó.