El kirchnerismo espera que un triunfo de Lula en Brasil ayude a Cristina en Argentina

Los más cercanos a la vicepresidenta comparan sus causas judiciales con las del expresidente brasileño. El 2 de octubre son las elecciones generales y Lula tiene ventaja en las encuestas.
Generar un espíritu de épica en medio de las denuncias judiciales. A eso apunta gran parte del kirchnerismo cuando piensa en una posible victoria de Luiz Inácio Lula da Silva frente a Jair Bolsonaro en las próximas elecciones presidenciales de Brasil del 2 de octubre. El líder del Partido de los Trabajadores (PT) corre con amplia ventaja en las encuestas e ilusiona al núcleo más cercano a Cristina Kirchner.
Este pensamiento ya se había instalado entre las filas del Instituto Patria meses atrás, cuando Lula se despegaba del actual presidente brasileño en los primeros sondeos. Pero se exacerbó en la última semana después del alegato del fiscal Diego Luciani en la causa Vialidad, donde pidió 12 años de cárcel para la vicepresidenta, y la vigilia frente a la casa en Recoleta.
Básicamente, quienes están cerca de Cristina Kirchner piensan que un triunfo de Lula podría “demostrar que las causas judiciales no pueden sacarlos de la política”. El líder del PT estuvo preso durante 580 días por supuestos beneficios indebidos y por recibir un departamento en San Pablo.
Ahora vuelve a estar a un paso de su tercer mandato presidencial. Los paralelismos que hacen con Cristina Kirchner son muchos: causas judiciales por corrupción, condenas, una base de seguidores que se mantiene a lo largo de los años, líderes que reaparecen en momentos de crisis. Y más allá, también está el viejo recuerdo de la “patria grande” en América Latina.
Por qué apuestan por Lula
Si bien algunos sueñan que un triunfo de Lula sea un impulso para que Cristina Kirchner piense en postularse como candidata presidencial para las elecciones del próximo año, en confianza repiten que ahora esa idea no pasa por la cabeza de la actual vicepresidenta. Confían en que lo hará en caso de que no vea otra salida posible a la crisis actual que vive la Argentina.
“Con Lula en la Presidencia de Brasil se puede generar un clima de épica, que se puede transformar en un estímulo para que las bases kirchneristas incentiven a Cristina a volver a estar al frente y postularse como presidenta”, reconoce a TN una de las personas que más conoce la agenda internacional de la ahora vicepresidenta.
Hay una relación histórica entre Lula y Cristina Kirchner, que se consolidó cuando promediaban los años 2000 y el espíritu de Patria Grande se agigantaba en la región de la mano de Néstor Kirchner, Hugo Chávez, Lula, y luego también Evo Morales y Rafael Correa. Ambos líderes tienen contactos fluidos y el brasileño incluso visitó la Argentina en reiteradas oportunidades en los últimos dos años.
De todas formas, en la última semana generó cierto ruido interno que el propio Lula no se pronunciara públicamente sobre el pedido de condena del fiscal Luciani. Lo hizo Dilma Rousseff y desde la cuenta oficial del PT, pero no el expresidente. Algunos lo atribuyeron a que está en medio de la campaña y en una semana donde preparó sus primeros debates televisivos. Lo cierto es que no mostró un apoyo público.
Posible giro de la relación con Jair Bolsonaro
Lo que sí no hay duda es que si Lula llega al Palacio del Planalto, la relación del Gobierno tomará un giro de la que mantuvo con Jair Bolsonaro. Según pudo saber TN, en Casa Rosada también se ilusionan con el triunfo del líder del PT, aunque tratarán de no mostrarse abiertamente a favor de la victoria de Lula. O al menos no más de lo que ya hicieron.
En los últimos meses hubo reiterados contactos desde la sede en San Pablo con Buenos Aires pero también con el embajador en aquel país, Daniel Scioli. El exgobernador mantiene muy buenos vínculos con los funcionarios actuales, pero también se fue acercando cada vez más al equipo del exmandatario brasileño.
Por lo bajo desde distintas oficinas oficiales reconocen que la relación con Brasil podría estar peor. A lo largo de la administración de Alberto Fernández, Bolsonaro no se puso rojo para criticar al Presidente en conferencias de prensa y en redes sociales. Las chicanas fueron y vinieron sin parar. Sólo se vieron dos veces de forma presencial y en eventos multilaterales, nunca de forma bilateral.
Es por eso que, con el hipotético triunfo de Lula, en Argentina sueñan con consolidar un pensamiento político en la región y achicar el fuerte déficit comercial que hubo con Brasil en los primeros siete meses del año. Si bien hubo mucha importación de energía, hay sectores productivos que podrían impulsarse, admiten desde Cancillería.