Estiman que la economía mermará su actividad en el segundo semestre del año

En el primer trimestre del 2022, la economía acumula una suba interanual del 6.1% del PBI. De acá a diciembre, y pese a que desde el Gobierno se ilusionan con que el año cierre con un crecimiento robusto, los economistas privados anticipan que se viene un freno en la actividad que llevará al PBI a una magra expansión en torno al 2%.

El parate vendrá de la mano de mayores trabas a las importaciones, costos más altos de la energía y una merma en el consumo por el alza de la inflación. Así solo el efecto del arrastre estadístico tras el empuje de una economía que rebotó 10,1% en 2021 tras la pandemia y la cuarentena, salvará al producto bruto de terminar en rojo esta vez.

El Relevamiento de las Expectativas de Mercado (REM) que releva el Banco Central mes a mes aún mantiene una proyección de alza del producto bruto del año de 3,5%, con una inflación del 65%. Pero así como el dato del Indice de Precios al Consumidor de abril llevó a las consultoras a fijar el piso de la inflación anual en el 70%, también acotó las expectativas de crecimiento.

Para la consultora Equilibra, el año cerrará con una expansión de tan sólo 1% y una inflación del 72%. En las últimas semanas el equipo de Martín Rapetti y Diego Bossio corrigió sus proyecciones ligeramente al alza. “Estábamos en torno a 0%, pero lo corregimos principalmente porque la cosecha fue mejor de la esperada, ya que la sequía no impactó tanto en los rindes como se preveía”, indicaron.

“Nuestros cálculos muestran que si la economía se quedara en los próximos cuatrimestres con un crecimiento nulo, la misma crecería aproximadamente un 4%. El mes de marzo retoma algunos síntomas de agotamiento que mencionábamos en el mes de enero. Para el año esperamos un crecimiento leve de la economía”, señaló ACM.

Desde FMyA, Fernando Marull marcó que si bien en abril la actividad recuperó después de la caída de los meses previos, “los meses siguientes va a aflojar 1%, por lo que el PBI de 2022 subirá sólo 3%”. Esto implica asumir “una caída de 1% en los próximos meses, dado el arrastre estadístico actual de 4%”.

Desde LCG, en base a la inflación del 6,7% en marzo, estiman una nueva caída de la actividad para abril, con una baja significativa en lo referente a consumo.

El consumo representa en promedio el 70% del PBI. “Con una inflación que se acelera, difícilmente esta variable sea el motor de crecimiento durante 2022; especialmente en un contexto donde los incrementos salariales son rápidamente erosionados por la suba de los precios”, mencionó LCG.

La dificultad del Banco Central para sumar reservas -apenas embolsó US$ 870 millones en lo que va del año- puede convertirse en un freno adicional para la economía. Para LCG “también podría jugar en contra el manejo que sobre las importaciones deba hacer el BCRA para cumplir con el objetivo de acumular reservas. Las exportaciones serán las que terminen definiendo el monto de las importaciones (excluidas las de combustibles), y por ende la dinámica de la actividad”.

La consultora de Guido Lorenzo suma que la inversión, el tercer motor que tracciona habitualmente a la economía, enfrenta sus propias restricciones. “La inversión difícilmente pueda ser un motor que llegue a compensar la ralentización del consumo privado, dado el escenario de mayor inflación, importaciones en la mira y la incertidumbre política que acarrean las discusiones dentro de la coalición de Gobierno”.

“Por último, en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario, el impulso fiscal será acotado”, concluyó LCG.

En este escenario, “esperamos una desaceleración de la actividad hacia la segunda mitad del año, resultando en un crecimiento anual promedio de no más del 2% para 2022. No obstante, gran parte de este ‘crecimiento’ (contable) respondería al arrastre estadístico que dejó 2021, por lo que difícilmente sea percibido por el conjunto de la sociedad”.

(Fuente: Clarín)