La presidente de EMSA criticó a los diputados de JxC: «afecta gravemente en materia energética a nuestra provincia»

 

 

A una semana de la votación en la Cámara de Diputados, el aparato de prensa renovador continúa incluso con opiniones de los menos esperados. 

En este caso y muy obediente al «conductor», la flamante nueva presidente de EMSA, Virginia Kluka, comenzó su gestión haciendo proselitismo partidario. 

Mediante un twitt, Kluka criticó a los diputados de  Juntos por el Cambio por la votación negativa del presupuesto nacional 2022 del viernes pasado. 

Kluka llegó a Energía de Misiones en medio de conflictos entre la prestataria y cooperativas como la CELO con deudas abultadas. No es la única, también la CEEL adeuda mil millones, pero además y como todos los años, el verano, sus altas temperaturas y las viejas líneas de energía que abastecen el interior no son suficientes, dejando a los misioneros sin luz durante horas, particularmente en Oberá, Alem, la costa del Uruguay e Iguazú. 

Estos cortes de energía no ocurren porque tres diputados de JxC votaron contra un dibujo de presupuesto, ocurren porque quien gobierna la provincia desde hace dos décadas se dedicó a los curros de la obra pública en Posadas, mientras que del arroyo Garupá en adelante, se carece de lo más esencial, energía eléctrica estable, ese elemento que nos diferencia del siglo 19.

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«Que el presupuesto 2022 no haya sido aprobado,no solo afecta gravemente en materia energética a nuestra provincia sino que es un enorme daño a la República. Más de 96 mil millones de pesos estaban destinados a obras de salud, energía,viviendas y corredores viales para Misiones», twitteó Kluka. «Desde @EnergiaMisiones seguiremos trabajando en consonancia con @gobmisiones para brindar soluciones a los misioneros», añadió.

Con buen tino le respondieron «Sra: enfóquese en lo suyo. Le sobran problemas». 

 

El curro de Rovira que costó casi lo mismo que una nueva línea 132Kv para Oberá

 

En el año 2011, el dólar en Argentina costaba 3,99 pesos. En ese momento, gobernaba Maurice Closs en Misiones, pero la provincia era manejada, como ahora, por Carlos Rovira, dirigente que nunca trabajó en la actividad privada, pero se enriqueció. 

Fue en ese año que Closs inauguró una faraónica cruz en Santa Ana de 80 metros de altura, la que costó más de 70 millones de pesos (20 millones de dólares), en una provincia atravesada por elevados índices de pobreza y deficiencias estructurales graves, entre ellas las redes eléctricas del interior misionero que ya tenían varios años como es el caso de la Línea Roca-Oberá con 53 años que se corta frecuentemente porque está saturada y se utilizan motores diésel como parche. 

El proyecto original de la cruz fue anunciado en marzo de 2007, cuando Rovira todavía era gobernador y bajo un costo inicial de 22 millones de pesos, cifra que se triplicó al finalizar la obra. Durante ese tiempo, el dólar subió de 3.25 a 3.99. Cuatro años después, dado los constantes cortes de energía eléctrica que venía padeciendo desde hacía una década tanto Oberá como Alem y la Zona Centro, el entonces vicegobernador Hugo Passalacqua (Closs aún era gobernador), firmó el llamado a licitación para una nueva línea 132 Kv «anillo sur» entre la estación San Isidro en Posadas, Alem y Oberá, al costo de 244.900.000 pesos, que a la cotización del dólar de ese año, rondaba los 25 millones de dólares. 

Pero como la cruz fue un buen curro para las empresas constructoras ligadas a Rovira, entre ellas la de su suegro Nelson Spotorno, la obra se hizo con financiamiento provincial, mientras que plata para la nueva red de energía para que la segunda área más poblada de la provincia, sus industrias, comercios, clínicas, etc no se queden sin luz, no hubo, no hay y no se hizo nada en 7 años.

El gobierno renovador culpa desde 2015 a Nación por no mandar los fondos para la nueva 132 Kv, mientras destinó los fondos provinciales a un cine IMAX 3D en Posadas que costó 105 millones de pesos en 2018 (el dólar estaba 19 pesos, es decir, actualmente unos 500 millones de pesos), un observatorio astronómico en 2011 que costó 25 millones de pesos, hoy unos 600 millones de pesos; el Centro del Convenciones que costó 70 millones en 2006, más de 20 millones de dólares, entre otras obras faraónicas como el Centro del Conocimiento, etc, mientras el interior se queda sin luz cada vez que llueve o hace calor, además sin agua, internet y hasta telefonía 4G por todo necesita energía para funcionar. 

El parque Cruz de Santa Ana siempre fue deficitario, recibiendo subsidios anuales para funcionar. Este año se destinaron 46 millones de pesos para el mantenimiento y conservación de las instalaciones, puntualmente de los ascensores, la “piel” metálica de la cruz, el mantenimiento del sistema sanitario y la distribución de agua. 

 

El curro de Rovira que costó casi lo mismo que una nueva línea 132Kv para Oberá