El mito del tesoro nazi en Misiones en la película más vista de Netflix

Red Notice' stars Ryan Reynolds, Dwayne Johnson, and Gal Gadot are 'a dream  team'

Una flamante película de aventuras vuelve sobre un tema recurrente: la fortuna nazi escondida en el país. La verdad histórica remite a la “ruta de las ratas” y el refugio a criminales de guerra durante el peronismo.

Alerta roja ha sido la apuesta más grande del 2021 de Netflix y también de su historia, ya que es el film con el presupuesto más alto hasta el momento y su repercusión ha estado a la altura. La película protagonizada por Ryan Reynolds, Gal Gadot y Dwayne Johnson se ha convertido en la más vista en la plataforma, con 278 millones de minutos vistos en 12 días.



Primero vemos un mapa de Sudamérica y luego un inequívoco cartel que anuncia: Argentina.


El escenario es selvático y refrescado por algunas cataratas, así que inferimos que se trata de Misiones (aunque toda la película fue filmada en un estudio de la ciudad de Atlanta, Georgia). Por allí andan los protagonistas hasta que ¡bingo!, dan con la entrada a una fortaleza subterránea que alberga los tesoros del nazismo.
La película -flamante estreno de Netflix- se llama “Alerta roja”, una comedia de acción colorida, ruidosa, pasatista y de nulo vuelo artístico.
Y aún así “Alerta roja” no deja de ser un dispositivo cultural, al servicio en este caso de ese imaginario global que considera a nuestro país como un spin-off del nazismo.
No sólo un santuario que les proporcionó refugió a los criminales de guerra; también la guarida en la que escondieron el oro y las obras de arte prolijamente saqueadas de Europa.

¿Se convirtió nuestro país en un santuario para los nazis fugados de Europa? Por supuesto que sí y nada fue casual. Durante la década de 1930, tras el ascenso de Adolf Hitler al poder, las simpatías estuvieron de lo más divididas en Argentina, mientras las embajadas de Gran Bretaña y de Alemania operaban activamente para influir sobre la opinión pública.
Un episodio impactante se produjo el 10 de abril de 1838, cuando el Luna Park albergó un acto masivo en apoyo al Anschluss (la anexión de Austria a Alemania). No se produjo una manifestación nazi de esa magnitud fuera de Alemania ni antes de la Segunda Guerra Mundial ni mucho menos durante el conflicto.En ese sentido, lo vivido en Buenos Aires fue único e irrepetible.
Alemania capituló en 1945 y Perón ganó las elecciones en febrero del año siguiente. Fue cuestión de tiempo para que en Europa, tras los juicios de Nuremberg, empezaran a movilizarse los nazis escondidos. Se implementó entonces la llamada “ruta de las ratas”, un itinerario que unía puertos en el Mediterráneo -en especial el de Génova- con varios en América -empezando por el de Buenos Aires-. Los nazis embarcaban tras recibir una doble protección: la Iglesia Católica y la Cruz Roja Internacional ayudaron a muchos de ellos proporcionándoles refugio, pasajes y documentación.En Argentina la red de contactos con el Gobierno peronista funcionaba con fluidez, así que los nazis eran acogidos y redireccionados hacia diferentes ciudades. El Centro Simon Wiesenthal de lucha contra el antisemitismo dio a conocer una lista de 12.000 nazis que llegaron a la Argentina. Alrededor de 5.000 se instalaron definitivamente en el país.

Tomemos el caso de Misiones, supuesto escenario de las trepidantes persecuciones que “Alerta roja” propone de la mano de The Rock, Ryan Reynolds y Gal Gadot.
Se supone que allá por 1941 Hitler habría comprado tierras en esa provincia y que tras la guerra huyó para radicarse en Oberá junto a un hijo (!), usando el apellido Erhard. También ubican en Misiones a Martin Bormann, el secretario privado de Hitler.Es más; un mecánico retirado llamado Emilio Zacher afirma que su padre había sido el chofer de Bormann en la zona de Teyú Cuaré, cerca del pueblo de San Ignacio. Aunque Zacher no aporta pruebas. Todo esto se debe a que en las ruinas de una construcción de piedra de 3×3 metros apareció una serie de objetos, entre ellos una moneda de 50 Reichspfennig acuñada en la Alemania de 1942.
Daniel Schávelzon y Ana Igareta. arqueólogos e investigadores del Conicet, trabajaron durante años allí y en un libro (“Arqueología de un refugio nazi en la Argentina”) piden más seriedad, análisis y rigor histórico.
No es fácil, porque la imaginación se dispara a caballo de toda clase de alocadas hipótesis. Bormann murió en Berlín; sus restos fueron encontrados y las pericias de ADN practicadas en 1998 confirmaron lo que ya se sabía por el registro de las piezas dentales.

Por Guillermo Monti – La Gaceta