CASI…

“La victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana”, postulaba Napoleón Bonaparte. La victoria de Juntos por el Cambio en Oberá tiene padres con nombres propios. Y los huérfanos hijos de la derrota, también.

Un triunfo opositor en cualquier parte de la Misiones feudal es una hazaña electoral. Pero la del domingo 6 de junio en Oberá adquiere una dimensión extraordinaria porque fue la única y en la segunda ciudad de la provincia. Diez mil quinientos obereños le hicieron saber a Carlos Rovira que aunque él tenga cada día más poder, y aunque compre a casi todos, al “casi” no lo podrá quitar de la oración. Ellos son el “casi”.

Los radicales encontraron a un radical al que podían votar. Carlos Berhnardt es un señor que goza de una estupenda reputación entre quiénes lo tuvieron de preceptor. Un símbolo de honestidad que contrastó con un partido del poder viciado y sin escrúpulos. El PRO, los peronistas puertistas y los ciudadanos independientes hicieron un aporte determinante. 85 votos y 0,3 por ciento de diferencia final en esa categoría así lo demuestran.

¿Será casualidad que la renovación perdió en el único distrito en el que todavía puede circular un mensaje diferente? ¿En qué otros lugares de Misiones existen medios de comunicación en los que se puede criticar con nombres propios a Rovira, al alcalde local o al de Posadas?

En Oberá la renovación implosionó. Jugaron su interna, sobreestimando sus chances. El alcalde Carlos Fernández aún goza de imagen positiva pero no está en condiciones de esperar que voten a un candidato solo porque él lo ungió. Daniel Behler, el líder del “titismo residual” que se agazapó tras Sena, debe haber celebrado mucho la derrota de Rossberg. Cuando se enfríe, verá que su espacio sembró mucho y cosechó poco. “Tony” Lindstrom sigue perdiendo contra su ego. En 2015 creyó que cada mensajito que le llegaba a su radio equivalía a un voto. Y ahora confundió el silencio cómplice de sus amigos de Juntos por el Cambio con impunidad social. En Oberá se formó una masa crítica que a episodios como el de la camioneta o el de las viandas del exministro Morgenstern, ni los perdona ni los olvida. Rafael Pereyra Pigerl, el más astuto del sector, sigue progresando escondido debajo de la corona del rey Rovira.

La derrota renovadora abrió el panorama. En 2023 la intendencia se la podrá llevar cualquiera.

Carlos Berhnardt deberá demostrar que está a la altura de ser el primer funcionario no renovador que ocupa un cargo ejecutivo en mucho tiempo. Los periodistas locales que sufren de presbicia para ver al poder, a él le pondrán una lupa enorme.

El periodista español Arturo Pérez Reverte dice que “siempre habrá un iceberg esperando a un Titanic”.

El domingo 6 de junio un gobierno provincial y un gobierno comunal, con todos sus recursos, se embarcaron con el lujo a cuestas en el “Titanic”.

No sabían que los esperaba un iceberg.

Por Walter Anestiades