Instrucciones para convertir a un mediocre en un líder con imagen y votos

Leonardo Stelatto, intendente de Posadas, es el nuevo “intocable” de la política misionera. Rovira lo blindó comprando silencios. Con eso y un electorado aclimatado al feudo, Stelatto va camino a ser otro incapaz con un futuro brillante.

“Lalo”-así le dicen-es el decimotercer alcalde de la capital provincial desde el retorno democrático del 83 y el cuarto electo por la renovación. En Posadas es más probable encontrarse con Brad Pitt y Angelina Jolie tomado una birra en la costanera que oír o leer una crítica a su gestión en algún mas-media local. Lo vivimos en carne propia cuando en diciembre Fabiana Rodríguez, editora responsable de Misiones Cuatro, se negó a publicar un artículo que escribimos sobre el “curro” del SEM (Servicio de Estacionamiento Medido), un vergonzoso modo que el municipio encontró de sacarle dinero a quiénes viajan desde el interior de la provincia y estacionan sus vehículos en el centro. Un sistema pergeñado para que las personas reciban la multa por no pagar, antes que la información sobre qué, cuanto y dónde deben pagar.

Hay tres o cuatro cosas que ayudan a convertir a un político misionero que no sepa gestionar, pero que sea servil al “buen amo” Carlos Rovira, en un funcionario con “alta imagen positiva” y que eso se traduzca en un buen caudal de votos.

-Hay que comprar el silencio mediático. Una eficaz campaña de prensa pasa tanto por lo que se dice de un gobierno como por lo que se calla de él.

-Se necesitan opositores cómodos. Que dediquen noche y día a conservar la cuota de poder que Rovira les permite. Y nada más.

-Saber aprovechar la ventaja que los señores feudales encuentran en sus dominios. Por ejemplo, que con el paso del tiempo buena parte de la sociedad se aclimata al feudo, adhiere a lo que está simplemente porque está, y la resistencia muta a resignación.

Con tantos jugando a favor y nadie pateando en contra se genera una potente maquinaria plebiscitaria. De hecho, nadie en la oposición misionera está pensando en un proyecto de poder. No le disputan nada ni a Rovira en lo provincial, ni a Stelatto en su distrito. No los enfrentan. No tienen con qué.

Sin voces que digan otra cosa, el alcalde posadeño es presentado como un funcionario eficaz al que “no hay con qué darle”, y que merece progresar en la política. Rovira dirá cuál es su techo.

“Soy un buen error. Cométeme”, escribió la estupenda poeta que fue y que es Alejandra Pizarnik.

Rovira hizo de Stelatto un buen error.

Ese que tantos misioneros están por cometer…

 

Por Walter Anestiades