Condenado por quedarse con la máquina se hacer billetes, Boudou sigue preso en su mansión

Amado Boudou es un caso difícil de explicar para quienes aseguran que los hechos de corrupción son penados con la cárcel en Argentina. Va a cumplir un año purgando la condena en su casa habiendo la Corte Suprema de Justicia dejado firme la pena de cinco años y diez meses de prisión, y en breve desde ese lugar podrá acceder a las salidas transitorias.
El 6 de abril de 2020 el juez a cargo de la ejecución de la pena, Daniel Obligado, le concedió el arresto domiciliario. ¿Los argumentos? El exvicepresidente no era población de riesgo frente al coronavirus, motivo que muchos encarcelados les valió para irse a su casa, y los fundamentos del fallo fueron que sus dos hijos mellizos menores estaban en una situación de vulnerabilidad y que en su contra no había una condena firme.
El 3 de diciembre, la Corte Suprema de Justicia rechazó la queja de Boudou en el caso Ciccone, o sea ni siquiera trató el caso lo que le valió durísimas críticas de algunos dirigentes del oficialismo. Lo concreto es que la condena en ese momento quedó firme. Para muchos condenados, ese paso procesal le valía inmediatamente volver la cárcel. Pero Amado Boudou sigue en su casa.
Tras fallar la Corte, el 7 de diciembre, los fiscales del caso reclamaron que el exfuncionario kirchnerista regrese al penal de Ezeiza donde había cumplido una parte de la condena. Pero el juez Obligado se tomó su tiempo y resolvió el 31 de diciembre revocar la domiciliaria de Boudou y que marche preso al penal.
Detrás de la mala noticia que le daba Obligado, al estar acorralado ante la firmeza del fallo, le dio una muy buena noticia. El dictamen fue el 31 de diciembre, o sea el último día hábil del año y al borde de la feria judicial de enero, lo que implicaba que durante ese mes que el juez no habilitó la feria judicial para el tratamiento de los recursos, pasaba para febrero, y recién desde el 1° empezaban a correr los
Obligado no habilitó la feria judicial para el tratamiento del recurso, pero no fue la única buena noticia que le dio a Boudou. En el último día como juez de ejecución de su condena, el magistrado habilitó la feria para tratar un pedido de los abogados defensores y le concedió una reducción de diez meses de su pena por “estímulo educativo” por cursos que hizo en la cárcel y algunas carreras donde dio pocas materias.
También Obligado con solo tres palabras le dio otra buena noticia a Boudou cuando resolvió que vuelva a prisión. Dijo que eso se cumpla cuando su fallo “firme que sea”, o sea, ya nadie sabe si eso implica que falle la Cámara Federal de Casación Penal o nuevamente hasta que lo haga la Corte, un tiempo incalculable y que le permitirá a Boudou seguir en su casa muchísimo tiempo más y empezar a gozar de las salidas transitorias a partir de algunas semanas.
En febrero los abogados del exfuncionario apelaron a Casación insistiendo en que se mantengan la prisión domiciliaria. Esta semana, la Sala IV falló y Boudou sigue en su casa. Para los tres jueces, el juez Obligado como juez de ejecución hizo las cosas mal porque cuando los fiscales reclamaron que Boudou vuelva a la cárcel tras el fallo de la Corte, no le trasladó a los abogados del exfuncionario la posibilidad de opinar al respecto antes de fallar.
La Cámara Federal de Casación Penal envió a que el juez de ejecución falle nuevamente. Pero ya Obligado no lo es más y está en su lugar Ricardo Basílico. El juez no tiene plazos para resolver, pero por más que actúe de la forma más pronta posible y lo haga, no implica que Boudou sea encarcelado.
No todos gozan de la posibilidad que teniendo una condena firme pueda estar preso en su casa. El caso Boudou marca desigualdades para con otros casos, incluso aquellos de corrupción lo que alimenta la suspicacia sobre cómo la Justicia trata los casos de esa índole.
Teniendo en cuenta los niveles de corrupción en la Argentina y la gran cantidad de causas que se inician, con multiplicidad de procesados y condenados, obliga a uno a preguntarse ¿nadie va a la cárcel por corrupción?