OBERÁ. El cierre de varios negocios cuyos rubros no fueron exceptuados en la cuarentena y un número cada vez mayor de comerciantes que piden abrir porque «las deudas no esperan», motivó la agrupación de varios que reclaman acciones y exigen que los dejen abrir bajo protocolos de seguridad. Desde la intendencia dicen que no pueden hacer nada y todo depende de Nación. Paralelamente, en Posadas la Cámara de Comercio e Industria confirmó que se encuentran trabajando con el municipio y la provincia para que los comercios abran desde el próximo lunes.
Sin embargo, en Oberá, la CRIPCO es vista por algunos socios como «muy liviana». La semana pasada el presidente de la misma, Carlos Mielniczuk se reunió con el intendente Carlos Fernández solicitando reactivación de varios rubros más, pero la resolución al finalizar el encuentro fue que seguirán dialogando.
En ese sentido, Adriana Kosnicki, comerciante local y socia de la Cámara, manifestó su desencanto con la misma afirmando que “no me siento representada por la Cripco”. Esto la llevó a crear un grupo de Whatsapp integrado por comerciantes argumentando que «no estoy viendo que las cámaras estén haciendo algo”, calificando a la Cámara de Industria y Comercio de Oberá como “liviana”.
“Cómo puede ser que vos como cámara no te pongas a pensar, no tenemos plata, no podemos trabajar”, fustigó contando que ni siquiera le dieron un número de celular para hablar con las autoridades de la cámara: “me dijeron que les envíe un mail, que la cámara nunca se movió con celular”, expresó contando que ya se puso en contacto con la Cámara de Comercio de Posadas para ver qué se puede hacer.
Finalmente comentó que, tras su insistencia, logró la atención del presidente de la institución «y pude plantearle todo personalmente. Le pedí mayor acompañamiento a los comercios pequeños que no son las mismas necesidades que las de un empresario», le dijo.
La mujer contó que “cerré antes de que decreten la cuarentena porque tenía miedo, no quería que nos pase nada, pero hoy en día con la información que tenemos, tomaron un buen criterio de cerrarnos, pero no hubieran dejado abiertas las fronteras, que no entre ni salga nadie, se hicieron mal las cosas”, analizó Adriana Kosnicki y se preguntó “ahora, ¿cómo podemos hacer?, porque nosotros no tenemos para pagar alquileres, para pagar sueldos, estamos pidiendo plata prestada, y los negocios están cerrando”, dijo.
“Uno no puede comparar un lugar como Flores (barrio de Buenos Aires con alta concentración comercial) donde tenés un movimiento masivo, que con Posadas o con Oberá que no hay tanta aglomeración”, analizó y agregó “yo si soy el intendente, planteo (a Nación) que no puedo tomar la misma medida que en Buenos Aires o en Posadas”, en referencia a la densidad poblacional y la cantidad de casos de Covid 19.
“Ni siquiera le están permitiendo al cliente ir a recoger las cosas en la puerta del negocio”. “Hay una realidad, no hay dinero, la gente no quiere pagar un motomandado, en mi rubro donde las mujeres somos super quisquillosas, que nos queremos probar la ropa, ¿le tengo que mandar cinco pantalones, y que el motomandados espere media hora afuera?, nadie quiere pagar 200 pesos para que el motomandado lleve y traiga la ropa sino le queda”, describió, “es imposible”, agregó, puntualizando que “en Misiones no se estilaba la venta por páginas web, porque la gente quiere probarse la ropa, es a la vieja usanza, y con todos los comerciantes que hablé es lo mismo”.
El primer cierre definitivo fue el restaurante tradicional ubicado en Libertad y 9 de Julio, cuyos propietarios comunicaron el 1 de mayo el cierre del local tras casi 21 años de trabajo.
Además, dos peloteros ubicados sobre avenida de las Américas anunciaron que deberán desalojar sus locales, y un gimnasio sobre avenida Italia comenzó a retirar sus elementos del edificio que venía ocupando. Al menos tres locales de ropa sobre 9 de Julio cerraron, otro de blanquería, dos más sobre Ralf Singer y una sobre Libertad. Además dos cervecerías y una vinoteca sobre la misma avenida ya tienen sus locales vacíos, como así también un restaurante en la esquina con Neuquén.
“Todo el mundo necesita volver a trabajar y solo algunos pueden, esto se tiene que terminar… ¿en los supermecados no está el virus?”, preguntó la propietaria de una gráfica que también debió vaciar el local en la Galería 7 Estrellas.
Otros están en la cuerda floja con los gastos. “Pido que me permitan trabajar… intentamos comunicarnos con nuestro intendente y pedir autorización, pero no hay respuesta”, contó el titular de un instituto gastronómico ubicado frente al Parque de las Naciones. A pocos metros el propietario de un bar pool se refirió al jefe comunal diciendo “señor intendente, cómo hacemos para pagar sino podemos abrir”.
