Coronavirus: El Central emitió $125 mil millones en marzo

ECONOMÍA. El Gobierno prorrogó la cuarentena hasta el 12 de abril sin nuevas excepciones y dos son las variables que no hay que perder de vista. Principalmente porque son reactivas, en un sentido inverso, a la inédita situación que ha planteado el coronavirus y la consecuente cuarentena dictada por el Gobierno. La aridez económica, lo desértico de los resultados corporativos que pueden esperarse de aquí en adelante y, sobre todo, la profundización de la recesión (señalan que el PBI podría descender por encima del 6% este año), marcan un ritmo que, con el correr de los días, se parece cada vez más a la hibernación: el pulso económico desciende, y con él las posibilidades de que todo esto cambie de un momento a otro.

Mientras el presidente Alberto Fernández dispuso la prohibición, por un período de 60 días, de “los despidos sin justa causa y por las causales de falta o disminución de trabajo y fuerza mayor”, como así también las “suspensiones…”, al mismo tiempo pondrá en marcha un megaplan de asistencia a empresas con la reducción casi total por abril de las contribuciones patronales y la postergación de los vencimientos de ese tributo por deudas previas a cambio de no producir despidos, y un aumento significativo del seguro por desempleo. Gran parte de esos recursos serán financiados con emisión monetaria.

De todas formas, el momento ha planteado la necesidad de, aquellas empresas que pueden y necesitan, hacerse de liquidez vía la venta de dólares. Producto de la oferta, la cotización bajó poco más del 6% desde que se decretó el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). Por ejemplo, el dólar MEP, que surge de la compra de un título en pesos contra la venta del mismo bono en dólares pasó de $91 a $85 mientras que el ‘contado con liqui’ pasó de $91 a $86.

Desde el 25 de marzo, el BCRA cerró la jornada comprando casi u$s 100 millones. La presión que surge de las empresas a desprenderse de dólares para hacerse de pesos habría decantado un saldo comprador para el BCRA que, en promedio, superaría los u$s 60 millones diarios.

Para los analistas, la dolarización que se puso en marcha en nuestro país desde abril de 2018 ahora parece ir adoptando el camino inverso. Sin embargo, como esos dólares no se pueden vender vía los bancos que pagan una cotización de $ 59 por dólar, muchas empresas han abierto cuentas con agentes de bolsa (o ALYC), para que esa cotización sea más alta.

Sabido es que la cuarentena golpea por partida doble, por un lado en la oferta, porque dificulta la producción, y por otro, de la demanda, por el franco descenso de los niveles de consumo y las restricciones que van a perdurar más allá incluso de la cuarentena.

Así como las empresas necesitan de pesos, de la misma manera el Gobierno parece haber adoptado la emisión monetaria como una de las formas de financiar una parte del gasto en un contexto donde la recaudación habría arrojado un saldo deficiente. Según un informe del IARAF, “los recursos transferidos desde el Gobierno Nacional a las provincias y CABA, en concepto de Coparticipación y Leyes Especiales, alcanzaron en marzo a $136.848 millones, con un crecimiento nominal del 30,4%. Al considerar los efectos de la inflación, esto significa una caída del 11,3% de la coparticipación en términos reales, estimando para el mes una tasa de inflación de 2,4% y 47% en los pasados 12 meses”.

Los últimos números oficiales muestran que en los primeros 25 días de marzo la base monetaria ya se expandió un 22%, es decir casi $490 mil millones. Como se consigna en la edición de hoy del diario Ámbito Financiero, la base superó, por primera vez, los $2 billones, lo que marca un ritmo de expansión monetaria del 66% interanual. Las razones hay que buscarlas no sólo en la asistencia financiera al Tesoro, sino también en el desarme de las Letras de Liquidez del BCRA (Leliq). Es sabido que el BCRA viene asistiendo al Tesoro, en marzo acumula una emisión de $125.000 millones. En cuanto al impacto que esto podría tener en la inflación, en el primer relevamiento privado del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de marzo, que incluye los días de cuarentena obigatoria, se informó un aumento del 2,09% en comparación al mes de febrero. Según la consultora IPC Oline Bahía Blanca, tras haber analizado 41.448 precios, la mayor alza se produjo en el rubro Alimentos y bebidas, con un 4,03%. En un escenario de recesión, con cepo instalado y un consumo en franco deterioro, hay quienes no ven un shock inflacionario. Rodolfo Santángelo, director de Macroview, sostiene que la emisión monetaria tiene como objetivo cuidar el empleo pyme y que no se rompa la cadena de pagos.