A diferencia de Fernández, Uruguay bajará impuestos para atraer inversores argentinos

A diferencia de Argentina que desde finales de los años `40 incrementa el gasto público, las regulaciones y burocracia (sellos, papeles y más personal), y lo financia subiendo impuestos, emitiendo sin respaldo o endeudándose interna y externamente para siempre terminar en crisis, recesión y más pobres; la banda oriental opta por imitar a los países desarrollados que salieron de las crisis (Irlanda, Australia, Nueva Zelanda, República Checa, etc) bajando el derroche público, sacándose las empresas estatales de encima (energía, aerolíneas, etc), bajando los impuestos y la burocracia, incentivando la inversión, generando empleo y por ende, creciendo. El verso del estado de bienestar argentino es que apretar mayor presión fiscal a los que producen para dárselos “solidariamente” a los sectores bajos a fin de sostener el consumo, mientras la inflación se traga el poder adquisitivo y debe emitirse para seguir sosteniendo el consumo: asistir al pobre no para que salga de la pobreza, sino para que siga siendo pobre pero asistido. 

 

PUNTA DEL ESTE. (La Nación) El nuevo gobierno uruguayo se propone mejorar condiciones jurídicas y económicas para aprovechar el interés de familias argentinas de radicarse en el país oriental. “Uruguay tiene una divina oportunidad” para que se radiquen familias (.) por distintas razones tiene la posibilidad de convertirse en un lugar de llegada, no solo de vecinos del Mercosur, sino del mundo. Y nosotros ahí tenemos algunas cosas para hacer”, dijo el presidente electo Luis Lacalle Pou en el encuentro anual de construcción de torres y complejos de residencias.

En el sector privado, el anuncio fue bien recibido por inversores que esperan mejores condiciones de negocios en el país, aunque hay prudencia sobre el efecto que puedan tener las decisiones para inmigrantes de alto poder adquisitivo (lo que nunca es masivo).

No hay un plan específico de imán de argentinos, ni hay expectativas de una ola emigratoria extraordinaria, sino que la nueva administración quiere flexibilizar condiciones para radicación de familias extranjeras, y alguna norma de tipo impositivo, para permitir que empresarios e inversores, encuentren condiciones favorables para apostar a Uruguay.

No es para atraer empleados [el desempleo subió a 9,2% según dato conocido hoy y sigue siendo la segunda preocupación de los uruguayos, tras la inseguridad], sino que es para gente que genere puestos de empleo.

“Yo primero voy por la familia, después que estén las familias, van a poder traer la plata. Si tenemos seguridad pública, certezas a largo plazo, el país se va a convertir en un lugar de destino del Cono Sur y también del mundo”, dijo el presiente electo.

¿Cuáles son las medidas que anunció Lacalle Pou? Una es legal, para reducir el monto patrimonial exigido, y otra es de norma del Banco Central, sobre movimiento de capitales.

Un sondeo de estos días entre argentinos que dirigen grandes empresas en Uruguay, muestra escepticismo sobre una llegada masiva de muchas familias, aunque reconoce que es posible que haya varios grupos familiares que decidan instalarse en Montevideo o Punta del Este.

“Estamos seguros que nuestro país se va a convertir en un destino no solo para invertir sino también para que familias vengan a vivir y disfrutar de nuestras playas”, dijo Lacalle Pou en la Expo Real Estate de Punta del Este auspiciada por la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (APPCU).

La amplificación del anuncio de esas medidas se da con el interés de estudios jurídicos, colegios y asesores de inversión, de que se concrete la llegada de familias argentinas. En ese marco, el diario local “El Observador” publicó un informe titulado “El plan del gobierno electo para que 100 mil argentinos vengan a vivir a Uruguay” que logró impacto en Argentina (el gerente de la APPCU declaró al diario que esa era la cantidad de argentinos que Lacalle Pou pensaba atraer en cinco años).

Con ese entorno, este domingo 12 se hará en Punta del Este un foro organizado por la “CFA Society Uruguay” sobre “Tributación en Argentina y Uruguay. Inversiones fuera de frontera” en el que disertarán sobre los impuestos que deben pagar los extranjeros, las reglas para trasferir inversiones, el convenio para evitar doble imposición entre otros puntos.

Mientras operadores locales buscan aprovechar la situación política argentina para vender servicios a inersores de ese país, los ejecutivos que están instalados en Uruguay advierten que no hay chance cierta de un traslado de familias por una cifra considerable, aunque sí reconocen que gente amiga les pregunta sobre su experiencia y que algunos se animen a cruzar el Río de la Plata. El semanario “El Empresario” (de “El País”) publicó un sondeo entre algunos de argentinos que lideran grupos empresariales instalados en Uruguay.

Christopher Jones (gerente general de Grupo Ta-Ta), dijo que le consultan “continuamente” sobre “el costo de vida, la presión fiscal, la inseguridad, la seguridad jurídica, la corrupción, la burocracia” y que “hay un par de casos que están haciendo los trámites para instalarse”. No ve “una corriente” pero sí “movimiento” por traslados puntuales.

Pablo Lundahl (gerente general de Pagnifique) dijo que ese tipo de consultas “había aflojado en la época de Macri y ahora volvieron”, que valoran la seguridad jurídica del Uruguay pero que no ve una ola migratora de argentinos: “van a esperar a ver cómo son las cosas, no conozco a nadie que se haya venido ya”.

El country head de Scotiabank Uruguay, Horacio Correge, también dijo que lo consultan sobre cómo es vivir de este lado, y que eso “ha aumentado” pero cree que la migración hacia Uruguay será “más la excepción que la regla” y que “la posibilidad de que argentinos con la vida armada allí vengan a instalarse es algo más remoto”

El gerente general de Enjoy Punta del Este, Ignacio Sarmiento, respondió: “quienes me consultan son personas de alto poder adquisitivo en Argentina, que por beneficios fiscales ven a Uruguay como una muy buena opción para vivir (pero) sinceramente, no creo que pueda darse una corriente migratoria de argentinos hacia Uruguay”.

Lacalle Pou asume el 1o de marzo y prepara un paquete de medidas para mejorar el clima de negocios y para estimular la inversión privada que cae desde 2014. Esta semana se comunicó con el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y le plantó la posibilidad de explorar un Tratado de Libre Comercio (TLC), ya sea bilateral o vía Mercosur. Diferenciándose de una Argentina que vuelve a medidas no agradables para los inversores, el nuevo presidente oriental confía en atraer inversiones.