Un año sin “Ticha” y muchos sin justicia

OBERA. Hoy, 7 de julio, se cumple un año de la desaparición física de Juana “Ticha” Bárbaro. Murió en Buenos Aires, dos días antes del cumpleaños de su ciudad y la de su familia, pionera de Oberá.

No se puede pasar rápido por la figura de Ticha. Hay que detenerse. Porque es el emblema por excelencia de la lucha contra la impunidad en la Misiones feudal.

Este lunes 9 de julio Oberá celebrará su nonagésimo aniversario. Por eso hay en ella un inhabitual movimiento y clima de fiesta. En paralelo, un grupo de familiares y amigos, de esos que estuvieron siempre, llevarán flores a la tumba de Ticha y evocarán su lucha ciudadana.

Porque Ticha Bárbaro fue eso. Una ciudadana que luchaba. Que no es poco en ningún lado.

Desde que su hermana María Elena (“Marilyn”) murió asesinada en el otoño de 2004, cuando le reventaron la cabeza a golpes y la enterraron aún viva en el sótano de su casa, Ticha debió hacer un curso acelerado de Derecho. Como les pasa a tantos deudos que tratan de evitar que sus tragedias tengan el triste destino de convertirse en una efeméride. Por el femicidio de “Marilyn”, perpetrado cuando ni conocíamos esa palabra, hubo gente imputada muy ligada a Carlos Rovira, el amo de la provincia. Lo de amo no es ninguna exgageración. Lo supo bien Ticha, que se topó con un accionar de la justicia que debería estudiarse en las facultades como ejemplo de lo que no hay que hacer.

Durante trece años organizó y encabezó marcha tras marcha pidiendo un esclarecimiento del crimen que nunca llegó. Imputado quedó uno de cinco y preso ninguno. La causa está hoy bien protegida del frío del invierno en un despacho del Tribunal Penal 1 en Oberá.

Está muy bien ejercer de ella y su lucha, un recuerdo diestro.

Combatiendo como se pueda, un olvido siniestro.

Por Walter Anestiades, corresponsal de Misionescuatro