El diputado nacional de La Libertad Avanza (LLA), Diego Hartfield, defendió la desregulación económica, criticó al rovirismo y sostuvo que el desarrollo debe apoyarse en la inversión privada, la generación de empleo y la apertura a nuevos mercados.
“La desregulación de la yerba era algo necesario”, afirmó en una entrevista con el programa La Trama. La definición, sin embargo, se da en medio de una crisis que golpea a productores, cooperativas y secaderos, con reclamos por los bajos valores de la hoja verde. Hartfield reconoce que la situación es difícil, pero rechaza que la respuesta sea volver a establecer precios regulados. Para el legislador, la salida pasa por ampliar las exportaciones y transformar la yerba mate en un producto con mayor presencia en los mercados internacionales.
No es una posición nueva: el diputado ya había defendido públicamente la desregulación y planteado que la sobreproducción constituye uno de los principales problemas estructurales del sector. En septiembre, también había cuestionado las propuestas de establecer precios mínimos para los pequeños productores.
Más allá de la discusión yerbatera, Hartfield expuso una visión crítica sobre el funcionamiento del Estado misionero. Según su diagnóstico, el crecimiento del gasto público y de las estructuras estatales no estuvo acompañado por el desarrollo de un sector privado capaz de generar suficientes inversiones y empleos.
“El Estado tiene que dejar de ser una traba para la gente que quiere trabajar, invertir, progresar”, sostuvo.
El diputado cuestionó la continuidad de 16 ministerios y de empresas públicas provinciales que, según afirmó, registran pérdidas. También reclamó mayor transparencia sobre el uso de los recursos públicos y propuso revisar el funcionamiento de esas estructuras antes de avanzar con una reducción de impuestos.
Su planteo apunta directamente al modelo de gestión del Frente Renovador. Hartfield considera que las políticas provinciales priorizaron la expansión del Estado y la obra pública, pero no generaron condiciones suficientes para consolidar una economía privada más dinámica.
En ese marco, cuestionó la presión tributaria y volvió sobre una de las controversias económicas más persistentes de Misiones: la denominada aduana paralela. A su entender, los costos y la incertidumbre que genera ese esquema desalientan la radicación de empresas y las decisiones de inversión.
También criticó que la suspensión de determinados mecanismos tributarios tenga un horizonte temporal limitado. Para un empresario que debe comprometer capital durante años, argumentó, la previsibilidad es tan importante como la reducción de los costos.
Hartfield calificó el programa de estabilización de Javier Milei como el más exitoso de la historia argentina y sostuvo que el país estaba al borde de una hiperinflación al finalizar 2023.
Desde su perspectiva, el descenso de la inflación obliga a las empresas a modificar estrategias comerciales que funcionaban en un contexto de aumentos constantes de precios. Considera que los negocios deben adaptarse a una economía con menor inflación, revisar sus estructuras de costos y mejorar su eficiencia.
El diputado no desconoce las dificultades que atraviesan comercios y pymes, pero interpreta que parte de la transición responde al agotamiento de un modelo económico basado en la inflación y en las distorsiones de precios.
La diferencia con quienes cuestionan el rumbo nacional está en el diagnóstico y en las soluciones. Mientras distintos sectores productivos advierten sobre la caída del consumo y los problemas para sostener la actividad, Hartfield sostiene que revertir el proceso mediante nuevas regulaciones prolongaría los desequilibrios que busca corregir el Gobierno nacional.
En ese escenario, cuestionó la respuesta de la administración provincial y consideró que Misiones podría avanzar con mayor decisión en la reducción del gasto, la revisión de sus empresas públicas y la eliminación de obstáculos a la actividad privada.
La situación yerbatera fue uno de los momentos más relevantes de la entrevista, por su impacto económico y por la discusión política que atraviesa al sector.
Hartfield sostiene que los precios regulados durante años generaron incentivos para ampliar las plantaciones. Según su explicación, esa expansión productiva terminó provocando una sobreoferta que todavía condiciona al mercado.
A partir de ese diagnóstico, rechaza el regreso a los mecanismos de fijación de precios y plantea que el desafío es ampliar la demanda, particularmente mediante las exportaciones.
Su propuesta consiste en pensar la yerba mate con una perspectiva de largo plazo, ganar mercados y competir internacionalmente. En lugar de concentrar la discusión en el precio de la hoja verde, considera que la cadena productiva debe trabajar sobre la posibilidad de vender más y llegar a nuevos destinos.
Sin embargo, el debate sigue abierto. Los productores que reclaman una mayor intervención estatal sostienen que los valores actuales comprometen la continuidad de las explotaciones, especialmente las pequeñas. La discusión enfrenta así dos concepciones sobre el papel del Estado: una que busca restablecer herramientas de regulación para proteger a los eslabones más vulnerables y otra que considera que esas herramientas contribuyeron a generar los desequilibrios actuales.
Hartfield se ubica claramente en la segunda posición y sostiene que la solución no pasa por recuperar el esquema anterior.
El diputado también destacó el trabajo parlamentario en torno a una nueva ley de cabotaje, iniciativa que considera relevante para reducir costos logísticos y mejorar la competitividad de sectores productivos como el forestoindustrial.
Explicó que la normativa vigente restringe la participación de embarcaciones extranjeras en determinados servicios de transporte fluvial y comparó esa situación con las barreras que existían en otros sectores de la economía antes de los procesos de apertura.
Como ejemplo, mencionó la flota paraguaya que opera en los ríos de la región y la posibilidad de aprovechar esa infraestructura para transportar productos misioneros hacia nuevos mercados.
Según su planteo, facilitar el transporte y reducir los costos permitiría aprovechar mejor la ubicación geográfica de Misiones y su cercanía con Brasil y Paraguay. La frontera, sostuvo, debe entenderse como una oportunidad comercial y no como un problema que deba resolverse mediante nuevas barreras.
La iniciativa forma parte de una agenda legislativa que busca acompañar la apertura económica y reducir los costos de producción y comercialización.
La conversación también ingresó en el terreno político provincial. Hartfield puso en duda que exista una ruptura definitiva dentro del oficialismo misionero y señaló lo que considera una falta de decisiones contundentes para modificar el funcionamiento del Estado.
Sostuvo que la continuidad de determinadas estructuras y la ausencia de cambios profundos le impiden concluir que haya comenzado una transformación real del modelo provincial. En ese contexto, rechazó las versiones sobre un eventual acuerdo político entre La Libertad Avanza y Carlos Rovira. Argumentó que las diferencias entre ambos espacios no son solamente electorales, sino que responden a concepciones distintas sobre el Estado, los impuestos y el papel del sector privado.
Hartfield afirmó que su partido mantiene conversaciones con distintos sectores, pero aclaró que buscará competir con una propuesta propia en las próximas elecciones provinciales.
“Vamos a presentar un candidato propio puro de La Libertad Avanza”, anticipó. La definición constituye una señal política de cara a 2027. El diputado no presentó en la entrevista una candidatura personal, pero ratificó la intención de consolidar una alternativa propia y sumar a quienes compartan el programa libertario.
Fuente Enfoque
