El cinismo de Passalacqua y Spinelli

Hugo Passalacqua y Lucas Romero Spinelli repiten hasta el cansancio que “Misiones nos importa”, pero la realidad los desmiente en cada escuela destruida, en cada chico pasando frío y en cada familia que tiene que mendigar derechos básicos.
Es una vergüenza que los propios padres hayan tenido que levantar la escuelita con sus manos mientras el Estado, que recauda millones, desaparece. Los ciudadanos haciendo de albañiles, electricistas y gestores porque el gobierno no cumple ni con lo mínimo. Después aparecen en campaña hablando de progreso y de una provincia modelo.

¿Modelo de qué? ¿Del abandono?


Mientras gastan fortunas en propaganda, carteles, pauta oficial y armado político para perpetuarse en el poder, hay niños estudiando en condiciones miserables. Para las campañas siempre hay plata. Para calefacción, infraestructura, útiles y dignidad, nunca.
Lo más grave es la naturalización de esta decadencia. Quieren que la gente se acostumbre a agradecer migajas, como si exigir una escuela en condiciones fuera un privilegio y no un derecho. No les da vergüenza que los chicos tengan que estudiar pasando frío, pero sí les preocupa cuidar la imagen del gobierno y seguir vendiendo un relato falso de “Misiones potencia”.

Por Paola Wajtowichz