El relato renovador: «Somos la primera Provincia Start Up»… Volvieron a reemplazar el cartel

La semana pasada, Carlos Rovira hizo reemplazar otra vez el tradicional cartel de ingreso a Misiones, ahora con la nueva marca.
Durante décadas, en la fachada del Arco sobre la ruta 12 rezaron las palabras «Bienvenidos a la Tierra Colorada», mote que la distingue del resto de las provincias del país por el óxido de hierro en la superficie que le da el color rojizo.


Pero hace un mes, por los delirios del mandamás renovador que vive en su burbuja dentro de Posadas, dicho tradicional cartel fue reemplazado por otro que decía «La Primera Provincia Start Up de la Argentina».



En Misiones, la Renovación quiere vender el relato de provincia tecnológica y así no repetir los resultados electorales del 2019 en el 2023.

 

A lo que el rovirismo le llama «startup», son varias «empresas» mixtas del mismo grupo (Faniot, Fansat, Hambolt, etc), donde un privado prestó su nombre y el estado puso la plata para desarrollar juguetes como el «Huampa», un robot destinado, según explicaron, a medir la humedad del suelo en las chacras y cuyo costo es de 10 mil dólares cada uno. Pero ya hay en el mercado drones que hacen el mismo trabajo por menos dinero.
Hasta la fecha, ningún colono ha comprado un Huampa. Además anunciaron un tractor eléctrico que parece más un vehículo lunar que uno apto para las chacras misioneras donde, en muchos casos, ni siguiera tienen electricidad estable. 

También lanzaron un cuatriciclo sin asientos, cuyo primer cliente fue ATM (Rentas) y luego Parques Nacionales, es decir, el estado puso la plata para la «startup», y luego el estado es el cliente que compra el producto.

En Oberá, el mismo grupo mixto presentó la fábrica de nanosatélites en un local que siempre está cerrado. Serían lanzados al espacio en 2023, año electoral, y cumplirían la función de medir el dióxido de carbono de la selva misionera, según informaron, es decir, el estado será el cliente.

También anunciaron la fabricación de un colectivo eléctrico, cuyo render parece una caricatura muy lejano a un proyecto serio y competitivo. 

Por último, el grupo mixto lanzó un auto eléctrico biplaza con carrocería en fibra de vidrio que, de aspeto, parece un miniauto salido de la posguerra, cuando la seguridad y estética no eran importantes, y cualquier aficionado fabricaba un auto en el garage de su casa. Cuesta creer que un ciudadano de hoy día esté dispuesto a pagar 10 mil dólares por un miniauto poco agraciado, por no decir feo, para aventurarse en la onda verde de la avenida Quaranta o en la autovía de Oberá con sus curvas, subidas y bajadas, y camiones.



Pero el gobierno Renovador ya anunció el primer comprador de los miniautos eléctricos diseñados en «la tierra de las Startup», será la Agencia Tributaria de Misiones, es decir Rentas, o sea el estado, otra vez.


La Agencia Tributaria Misiones (ATM) firmó el convenio de compra de Vehículos Eléctricos Biplaza (CR-2) y Estaciones de Carga rápido (BEV), los cuales serán producidos en la fábrica misionera HAMELBOT – FANIOT

 

 

Empresas tecnológicas locales viajarán a Silicon Valley

Las start-up son empresas tecnológicas de rápido creciemiento que surgieron en Silicom Valey (Valle del Silicio) en la localidad de Palo Alto, en las afueras de San Francisco, California.
Pero se tratan de inversiones privadas. El primer inversor en el valle fue Rockefeller, magnate del petroleo norteamericano, no dinero de los contribuyentes californianos. Allí inicialmente surgieron las dos grandes fabricantes de transitores: Intel y AMD. Además ya se encontraba HP y fue un polo atractivo para innovadores e inversores que desarrollaron empresas como Apple, Google, Facebook, Tesla, etc.

Pero para ser «startup», además de ser ideas innvodoras, también deben ser capaces de atraer inversores que incrementen el valor de sus acciones y cotizar en bolsa. En el caso de las «startup» renovadoras, el único inversor es el estado misionero y las ideas ni siquiera son innovadoras ya que se tratan de productos ya inventados y fabricados o juguetes inviables comercialmente, por lo que la posiblidad de atraer inversores es nula y menos aún cotizar en bolsa para aumentar el valor de sus acciones.

Incluso, según los especialistas, se consideran startup a las empresas cuyo valor base es de mil millones de dólares. 


 

Las 20 compañías de Silicon Valley que mejor pagan en 2019 | Business  Insider España