La hipermetropía es una condición ocular en la que una persona ve de lejos pero no ve bien de cerca. En Misiones se desató una suerte de epidemia de eso: el gobernador, ministros, intendentes, dirigentes que la van de opositores, periodistas y ciudadanos, ven lo que pasa a mil kilómetros, por ejemplo en Buenos Aires, pero no ven lo que pasa acá en Misiones, en la esquina de sus casas.
Tras el lanzamiento de Encuentro Misionero, ese gatopardismo a la misionera que pergeñó un preocupado Carlos Rovira, se acentuó la estrategia comunicacional de contarle a la sociedad que los dos años y medio del gobierno de Milei son los responsables de la malaria pero que los veintidós años y medio del rovirato no tienen nada que ver.
Esta imbecilidad es utilizada no solo por los siervos del señor feudal. También suele estar en boca de dirigentes de espacios satélites y de personas que se sienten más cómodas hablando de responsables que están a dos horas de avión que de responsables que están cerca y manejan la caja estatal de la que viven.
Un caso distinto es el de los libertarios, por quiénes la juventud misionera apuesta a votar el año que viene. Ellos suelen sufrir de una suerte de “faringitis política selectiva”. Por ejemplo, los libertarios de Oberá nunca hablan de la pésima gestión del alcalde Pablo Hassan.
Esto de ver borrosamente lo que pasa de cerca se suele corregir con anteojos, lentes de contacto o con cirugía. Algo habrá que hacer.
El escritor Octavio Paz decía que “El mundo cambia si dos se miran y se reconocen”.
Misiones podría mejorar si unos cuantos empiezan a mirar lo que pasa de cerca.
A ver si lo reconocen…
-Walter Anestiades
-Imagen: Opeluce S.A.C
