LOS NUEVE MANDAMIENTOS

En el 81 Sergio Renán dirigió y protagonizó la película “Sentimental”, basada en un libro de Geno Díaz (libretista de Tato Bores). Renán encarna a José, un periodista que investiga el asesinato de un amigo ayudado por el “tano Piatti”, un empresario de la noche que sabe lo que pasó. José le confiesa: “Tano, no me banco más mi moral de mierda. No soy ni derecho del todo ni torcido del todo”.

Ni derecho del todo, ni torcido del todo. Una moral de mierda.

Oberá es conocida como “la ciudad de las iglesias”. Paradojalmente, tanta prédica cristiana no impidió que la sociedad votara tres veces a Ewaldo Rindfleisch, dos a Carlos Fernández, una a Hugo Passalacqua, varias a Maurice Closs, muchas a Cristina Kirchner, y siempre a Carlos Rovira. Ni siquiera impide que, a la manera de sus compatriotas del resto del país, se lleven lo que no es de ellos, solo porque pueden hacerlo.

¿Cómo predicar ciudadanía, cómo esperar que se asimile tanta data sobre la corruptela oficialista, cuando impera una moral que consiste en compartir valores que no se practican?

Lo sucedido con el camión volcado y repleto de cajas de vino deja en ridículo, a la vez, el discurso progre del “saqueo por hambre” (a lo sumo habrá sido por sed), y el discurso conservador de que “los chorros son de clase baja” (eran todos de clase media, solo que venida a menos).

Los cristianos del mundo sermonean siempre con diez mandamientos que incluyen el “No hurtar”.

Por acá deben ser nueve…



Por Walter Anestiades