Al menos 33 personas murieron este jueves en un bombardeo ruso contra áreas residenciales, incluyendo colegios, de la ciudad ucraniana de Chernigov (norte), informaron los servicios de emergencia, aumentando los balances anteriores.
Más temprano, primero el alcalde la ciudad, Viacheslav Chaus, había notificado la cifra de nueve muertos y cuatro heridos en la red Telegram, en tanto posteriormente los servicios de auxilio destacaron que llegaban a 22.
Los servicios de emergencia también difundieron imágenes filmadas en la zona, en las que se ven humaredas en apartamentos destruidos, con escombros esparcidos en una amplia zona y socorristas transportando cuerpos en camillas.
Las tropas rusas, que conquistaron Jersón, su primera gran ciudad ucraniana desde el inicio de la invasión, intensificaron sus bombardeos contra otros centros urbanos, lo que ha obligado ya a más de un millón de civiles a dejar sus hogares.
En este octavo día de ofensiva rusa, representantes de Ucrania y Rusia se reunieron, por segunda vez, para negociar un alto el fuego en la frontera entre Bielorrusia y Polonia.
Vladímir Putin volvió a calificar al gobierno ucraniano de «neonazi» y lo acusó de usar a la población civil como escudo humano y a estudiantes extranjeros como rehenes.
En una reunión con el Consejo de Seguridad ruso, el presidente ruso destacó el heroísmo de sus soldados durante la ofensiva en Ucrania y sostuvo que las fuerzas ucranianas impiden a los civiles utilizar los corredores humanitarios habilitados por el Ejército ruso.
«Las hostilidades en Ucrania muestran que son los neonazis los que están en guerra con Rusia», apuntó el mandatario.
