Javier Milei tiene un alineamiento geopolítico con Donald Trump y con Israel. Y el progresismo global no se lo perdona. Por eso la Argentina se convirtió en el blanco del ataque de impresentables que parecen tener sus cerebros desconectados de sus lenguas.
Decía el poeta Walt Whitman “contengo multitudes”. Por eso el español Javier Bardem y el estadounidense Samuel L. Jackson son dos estupendos actores. Pero también son dos tontos que hablan de lo que no saben como si supieran. A Bardem, preocupado por las matanzas perpetradas por un radical como el premier israelí Netanyahu, habría que contarle que la Argentina sufrió dos atentados del terrorismo islámico que dejaron muchos muertos y mucho dolor. Un dolor que se ve que a él le resbala como le resbalaba a Anton Chigurh, el asesino a sueldo que interpretó en “No es país para viejos”. Lo de Jackson es peor porque tiene la caradurez de decir que la Argentina es el país más racista del mundo desde los Estados Unidos, donde los afro como él recién lograron el derecho al voto en 1965 y durante décadas no podían ir ni al mismo baño que los blancos. Señor Jackson, al Ku Klux Klan lo crearon en su país y a Martin Luther King lo asesinaron en su país. No sea tan idiota.
Quizás Milei sobreactúa su “judaísmo” y a muchos argentinos no nos cae bien su obsecuencia hacia un personaje aborrecible como Donald Trump. Pero la Argentina, con sus muchos defectos, es un buen país más allá de sus gobiernos y no merece estar en boca de tantos ignorantes.
Las redes sociales se nutren del odio. Es el motor que las mueve. Pero el odio es hacia la Argentina aliada de Trump y de Netanyahu.
Por eso parece increíble que tantos españoles sean incapaces de discernir a un gobierno de un pueblo. Quieren enlodar al país que les mató el hambre cuando el presidente Perón firmó el convenio comercial hispano-argentino en el 46. España había quedado excluida del Plan Marshall por estar gobernada por el racista anti-gitano Francisco Franco. Se les mandó trigo y maíz para que los abuelos de estos gillipollas pudieran alimentarse.
Arturo Pérez Reverte, un buen escritor español, habló de “cierta detestable sociedad argentina”. Es el mismo que antes había dicho: “Veo a la humanidad en una pandemia de estupidez”.
Resulta que se estaba mirando en el espejo…
-Walter Anestiades
-Imagen: Cooperativa de noticias
