Alerta por la cantidad de jóvenes que no quieren vacunarse

Los jóvenes pueden tener la llave para alcanzar la tan ansiada inmunidad de rebaño contra el COVID-19 en el país. Las próximas semanas serán clave para avanzar en este objetivo, ya que la campaña de vacunación contra el coronavirus apuntará a este segmento de la población que se mostró más reacio, hasta ahora, para aplicarse la vacuna.
Pero este fin, según coinciden expertos, deberá ser acompañado por una intensificación de las segundas dosis de las vacunas en toda la población para alcanzar el esquema completo de inmunización y una protección más consistente contra el virus y en especial contra la variante Delta originaria de la India.
La preocupación surgió principalmente en Córdoba y Santa Fe. Allí, el 26% de los mayores de 18 años y el 40% de las personas entre 18 y 30 respectivamente no se anotaron para recibir su dosis, aún pudiendo hacerlo.
“Me da la sensación de que la misma sociedad va a ir acorralando a quienes no quieran vacunarse”, dijo el infectólogo cordobés Hugo Pizzi, asesor sanitario del gobierno provincial.
Pizzi es optimista. “Cuando recibimos la información de que (en Córdoba) había un porcentaje de la población que oscilaba en 40% que no quería vacunarse mandamos equipos sanitarios móviles con voluntarios y las colas eran interminables. Se deduce que eran porque no sabían anotarse o ignoraban el mecanismo y eso fue una gran ayuda. Hubo una reacción unánime” en la población, apuntó.
El infectólogo dijo que ahora habrá que salir a buscar a los jóvenes que no se empadronen para recibir la primera dosis de la vacuna. “No sabemos cuantos son ni quiénes son”, indicó.
En ese sentido, Pizzi dijo que la presión de la sociedad y de las autoridades podría marcar la diferencia. “Es muy criterioso lo que está haciendo la provincia al advertir que aquellos empleados provinciales (mayores de 60 años) que no se vacunen van a mantener sus cargos, pero no recibirán sus sueldos ya que serán licenciados. Eso ya se avisó”, afirmó.
La medida, recordó el experto, es anterior a la anunciada por el presidente francés, Emmanuel Macron. Su gobierno anunció que obligará a todo su personal sanitario a vacunarse y exigirá un certificado de inmunización o un resultado negativo de la prueba de coronavirus para acceder a lugares públicos, cines y restaurantes o viajar en trenes y aviones.
La resolución, según el mandatario galo, busca evitar una nueva ola de la pandemia. Tras el anuncio, unas dos millones de personas se registraron para aplicarse la vacuna.
Pizzi dijo en el gobierno de Córdoba “ya se está hablando, llegado el momento, de imponer restricciones” a quienes no quieran vacunarse, como la prohibición de acceso a bares y restaurantes. Incluso, docentes de la Universidad Nacional de Córdoba están debatiendo está situación.
“Los profesores se preguntan qué vamos a hacer para que los díscolos no nos contaminen”, dijo Pizzi. Entre las medidas expuestas se encuentran no permitirles el ingreso a actividades académicas, así como a las clases regulares.
El caso de Chacabuco
La provincia de Buenos Aires parece dispuesta a aceptar el modelo francés. “Es una buena medida, una medida inteligente”“, reaccionó Carlos Bianco, jefe de gabinete de Axel Kicillof.
Incluso, ya hay una ciudad que picó en punta en este novedoso método que deja en “offside” a quienes se nieguen a la inmunización. Se trata de Chacabuco, en el noroeste bonaerense. Las autoridades municipales establecieron en junio pasado un “pasaporte” para permitir el ingreso a bares, restaurantes y gimnasios a todos los vacunados y a los que tuvieron coronavirus en los últimos tres meses.
Esa medida apunta sobre todo a los jóvenes que, antes de la pandemia, solían abarrotar los bares los fines de semana en todos los puntos del país. Y ahora que las campañas de vacunación apuntan a este segmento comienzan a aflorar las preocupaciones.
Por caso, la ministra de Salud de Santa Fe, Sonia Martorano, admitió la baja inscripción de los más jóvenes en el padrón de vacunación. “Hay muchos menores de 30 que no se anotaron”, alertó citada por el sitio Aire de Santa Fe.
Según la funcionaria, en el rango etario entre los 18 y 30 años solo el 50% de los jóvenes se había registrado la semana pasada para recibir la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. En los últimos días, indicó, se inscribió un 10% más y solo resta un 40%.
Por ello, la estrategia provincial prevé salir a la calle y promover la vacunación de los veinteañeros. El punto de partido será este martes en ocasión de celebrarse el Día del Amigo.
“Ya estamos en un 60% de los menores de 30 años a 18 inscriptos y nos está faltando un 40%. No nos faltan tantos, serán unos 300.000 y nunca se anotan todos; pero con una actitud proactiva en buscarlos e informarlos pretendemos que el nivel de inscripción sea bien alto”, afirmó y añadió: “Vamos a salir a caminar y charlar con los jóvenes y facilitarles la inscripción mediante un código QR que los lleve al link del formulario.
Para el infectólogo Hugo Pizzi, la campaña de vacunación entre los más jóvenes funcionará bien en las próximas semanas. “La misma sociedad los va a ir acorralando” en el caso de los que se nieguen a inmunizarse, graficó.
En ese sentido, el experto dijo que “por más pequeño que sea un grupo de inmunización el escalón se va notando. A fines de julio ya se va a ir notando” el impulso a la vacunación. “En agosto se va a notar más y probablemente septiembre sea el punto de inflexión. Al ritmo de vacunación de hoy podemos llegar a tener una tranquilidad” para la llegada de la primavera, concluyó.