Ratificaron condena de 8 años de presión por trata de personas para el dueño de un prostíbulo

ITUZAINGÓ. Se trata de Enrique Dell’Orto, que en mayo del año pasado fue condenado como autor penalmente responsable del delito de trata de personas agravada. La condena consiste en ocho años de prisión.

La Cámara de Casación Penal ratificó la condena de Enrique Dell’Orto, un correntino que en mayo del 2018 recibió la pena de 8 años de prisión por el delito de trata de personas.

La sala que confirmó la sentencia está compuesta por Diego G. Barroetavaña, Daniel Petrone y Ana María Figueroa que resolvió el pasado 13 de septiembre, no hacer lugar al recurso de casación interpuesto por la defensa de acusado.

Dell’Orto fue detenido en septiembre del 2016 luego de un allanamiento en el local Eros, el cual administraba. Del lugar fueron rescatadas tres mujeres, una de ellas de nacionalidad paraguaya que se encontraba indocumentada y que en ese momento tenía 19 años.

Inicialmente, al hombre de 60 años se lo acusó de ser el dueño y regenteador un boliche nocturno llamado Eros, ubicado en Laprida y Santiago del Estero, en la localidad correntina de Ituzaingó. Allí, la Justicia secuestró -en el primer allanamiento- elementos que confirmaron que en la vivienda a nombre de Dell’Orto se llevaban a cabo maniobras de explotación sexual.

El primer allanamiento se efectuó el 17 de septiembre de 2016. La fachada contaba con un cartel amarillo sin inscripción visible y sin numeración a la vista. Un foco de color rojo, un portón abierto y un hombre detrás de la barra, identificado como Enrique Ricardo Dell’Orto, sirviendo tragos, quien se refirió como “propietario del lugar”. Dentro, tres mujeres: R.S.G., M.V. y G.I.C., todas mayores de edad, sometidas al trabajo sexual desde las 22 hasta las 3 ó 4 de la mañana de cada día.

La limpieza de las habitaciones debían llevarla a cabo las mujeres que trabajaban allí.

“Las hacían trabajar de lunes a lunes. También eran sometidas a ingerir grandes cantidades de alcohol junto a los clientes. Las chicas debían abonar el alcohol que consumían. Era tan grave la situación que muchas de ellas no podían regresar a sus casas por el cansancio y el estado de ebriedad que mantenían a diario, por lo que se quedaban a dormir allí, en un sitio de condiciones infrahumanas. El dueño también vivía en el boliche”, relató el fiscal Carlos Scheafer.

En la causa se destacó un agravante: el abuso de situación de vulnerabilidad. Dell’Orto tenía el control total. Dirigía las relaciones de los clientes con las mujeres, ejercía un rol de autoridad, les suministraba lo que debían comer y hasta era el encargado de limpiar el lugar. “Una de las mujeres es paraguaya y estaba indocumentada. Era tal el grado de vulnerabilidad que pensaba que tenía 18 años, cuando en realidad constatamos que tenía 20”, sostuvo Scheafer.