ECONOMIA. Preocupado por las últimas mediciones de inflación que acercaron las consultoras privadas, el Banco Central resolvió ayer mantener alta, una vez más, la tasa de interés de política monetaria.

“La autoridad monetaria considera apropiado no disminuir este sesgo antiinflacionario”, comentó el organismo en un comunicado enviado a los medios. De esta manera, el rendimiento de los pases a 7 días (el centro del corredor entre los activos y los pasivos) quedó ayer en el 26,25% anual, luego de que el comité de política del BCRA considerara que los últimos indicadores “sugieren que la inflación de julio será superior a la de junio”.

La autoridad monetaria recordó que en su último comunicado “advirtió que, si bien la inflación núcleo de junio fue inferior a la de meses anteriores, esta evolución debía tomarse con cautela dada la persistencia que ha mostrado en niveles superiores a los buscados por la autoridad monetaria”.

En ese sentido, subrayó que “los indicadores de alta frecuencia de fuentes privadas y estatales monitoreados sugieren que la inflación de julio será superior a la de junio”.

El BCRA ya viene advirtiendo desde hace semanas que su preocupación está enfocada sobre la evolución de la inflación núcleo, que no logra quebrar el piso del 1,5% mensual. Y que, sobre la base de esto, decide hoy mantener una tasa de interés real cada más contractiva: “Como se explicó en la presentación del Informe de Política Monetaria de julio, la suba de la tasa de referencia en abril, combinada con la menor inflación esperada para el resto del año, dio lugar a un incremento en la tasa de interés real”, dijo el comunicado.

Los datos preliminares ya arrojaron un freno en el “proceso de desinflación” y un repunte en la inflación interanual (por la comparación con meses de 2016 con bajo índice de precios minoristas).

Con todo, el organismo se verá levemente favorecido por la decisión de haber empezado a considerar el llamado “índice nacional de precios”.

En función de esto, el Central ya se muestra activo en el mercado secundario de las LEBAC. El instrumento de deuda desplazó prácticamente a los pases como referencia de la política monetaria: los inversores siguen de cerca las tasas de interés que en este segmento llegó a tocar máximos del 28% anual; y que en la última licitación quedó en el 26,5%. En el mismo sentido, el BCRA decidió mantener inalterada su tasa de política monetaria y , con esto, un claro sesgo antiinflacionario. Esto busca “asegurar que el proceso de desinflación continúe hacia su objetivo de una inflación entre 12% y 17% durante 2017 y de 10% ± 2% para 2018”, concluyó el BCRA.

El lunes, la consultora Elypsis estimó que la inflación se ubicará en el 2,2% en julio, por el efecto de la suba de precios estacionales y regulados. Y anticipó que, de confirmarse finalmente este dato, corregirá hacia arriba el índice de precios esperado para todo 2017, del 22% al 23%.

Los economistas de la consultora explicaron que los mayores ajustes se ven hoy en conceptos tarifarios, como combustibles, prepagas, cigarrillos, expensas, servicios domésticos y taxis. Así como también en cuestiones estacionales, como alojamiento, excursiones, frutas, alimentos y bebidas.

Por otro lado, se espera que el IPC nacional se ubique levemente por debajo del registro de AMBA. “Si bien INDEC aún no ha publicado su metodología, recreando la utilizada por el IPCN hemos obtenido un resultado similar al logrado por el INDEC. Nuestra proyección preliminar de julio se ubica en 2,1%”, comentó el informe. En este indicador se ve un menor efecto de prepagas, taxis, expensas y servicios domésticos, pero que se ve compensado por la mayor ponderación de combustibles. Lo positivo: en la consultora advierten que, para agosto, no se espera ningún ajuste de tarifas relevante. Pero que la suba en los costos de los taxis, definida sobre la última parte de julio, generará un arrastre estadístico para agosto. Habrá que ver, además, si empieza a desacelerarse la inflación núcleo, o si se mantiene en el piso de 1,5% mensual. Éste es, precisamente, el objetivo de la política contractiva que aplicó el BCRA desde marzo hasta hoy.

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