El 92% de los empleados de comercio tiene deudas en Misiones

El sueldo se cobra, pero una parte importante ya tiene destino antes de llegar a la cuenta: tarjetas, préstamos, alquiler, servicios y alimentos. La radiografía financiera de los empleados de comercio de Misiones expone una realidad que atraviesa incluso a quienes tienen trabajo registrado y años de antigüedad: el 92,1% mantiene deudas activas y el 61,9% destina más de la mitad de sus ingresos netos mensuales a pagarlas.

El dato surge de un relevamiento del Observatorio Permanente de Trabajo Decente del sector Comercio UNICOM-MERCOSUR, dirigido por el magíster Jorge Benigno Gómez, que analizó la situación de 263 trabajadores de Posadas, Oberá y Puerto Iguazú. El estudio se realizó entre el 6 y el 16 de septiembre y puso el foco en las condiciones laborales, el costo de vida, la cobertura de necesidades básicas y el endeudamiento.

La paradoja aparece en el perfil de los encuestados: el 90,5% trabaja en condiciones de formalidad y el 69,8% tiene más de cinco años de antigüedad en su empleo actual. Sin embargo, esa estabilidad no alcanza para garantizar tranquilidad económica. El 54% sostiene su hogar exclusivamente con el sueldo de comercio y otro 22,2% necesita recurrir a un segundo trabajo, emprendimiento o changas para completar los ingresos.

“Nuestro Observatorio tiene 10 años y trabajamos en convenio con la UNaM”, señaló Gómez al portal ENFOQUE.

El primer indicador que revela la profundidad del problema es la alimentación. El 52,4% de los trabajadores reconoce que, durante las últimas semanas del mes, debe pedir prestado o utilizar la tarjeta de crédito para comprar comida. Otro 41,3% llega justo, ajustando consumos básicos. Apenas el 6,3% afirma poder afrontar ese gasto sin dificultades.

La presión también alcanza a los servicios esenciales: el 57,1% puede pagar las facturas de luz y agua únicamente reduciendo otros consumos, mientras que el 29% registra mora o debe refinanciar. El transporte representa otro peso significativo: para el 61,9% absorbe entre el 10% y el 25% del salario, y para otro 14,3% supera ese porcentaje.

La situación habitacional completa una radiografía de ingresos cada vez más comprometidos. El 42,9% alquila su vivienda y apenas el 36,5% cuenta con casa propia. En paralelo, el 57,2% permanece más de nueve horas diarias fuera de su hogar por motivos laborales, incluyendo traslados. Es decir, una jornada que compromete buena parte del día sin que ese esfuerzo garantice cubrir las necesidades del mes.

El problema no se limita a tener una deuda, sino a la dificultad para salir de ella. La tarjeta de crédito es utilizada por el 73% de los encuestados y los préstamos bancarios o financieros por el 60,3%. También aparecen los préstamos informales (25,4%) y el fiado en comercios de barrio (23,8%), en una combinación de mecanismos de financiamiento que evidencia cómo los hogares buscan sostener sus gastos.

El 57,1% lleva más de un año endeudado o necesita financiarse de manera recurrente para llegar a fin de mes. A su vez, el 38,1% registra atrasos superiores a tres meses o se encuentra en mora. Entre quienes utilizan tarjetas, más del 61% no cancela el resumen completo, una modalidad que prolonga los compromisos y agrega intereses a los meses siguientes.

El origen de las obligaciones confirma que el crédito dejó de estar asociado exclusivamente al consumo de bienes. El informe identifica entre las principales causas el pago de alquiler y servicios (23,8%), la refinanciación de deudas anteriores (19%) y la compra de alimentos o artículos de primera necesidad (17,5%). La deuda comienza así a financiar gastos indispensables y, al mismo tiempo, a cubrir compromisos que ya no pudieron afrontarse con el ingreso corriente.

La dimensión del problema también alcanza a las familias con hijos. Entre los hogares con menores en edad escolar, el 30,2% tiene dificultades importantes o no puede cubrir los gastos educativos, mientras que otro 30,2% logra hacerlo recortando otros consumos básicos.

El relevamiento plantea alternativas como adelantos salariales sin intereses, acuerdos para reducir costos de transporte, facilidades de pago de servicios y herramientas de educación financiera. Pero su principal aporte es poner en evidencia una contradicción que atraviesa al empleo comercial: la registración laboral y la antigüedad ya no son suficientes para asegurar que un trabajador pueda sostener su hogar con el salario que percibe.

Cuando nueve de cada diez empleados tienen deudas y más de seis de cada diez destinan más de la mitad de sus ingresos a pagarlas, el endeudamiento deja de ser un episodio individual para convertirse en un indicador de la pérdida de capacidad de compra y de la fragilidad económica de los hogares.

ENFOQUE