En 1945 el mítico dúo de Hollywood John Wayne-John Ford filmó una película en la que contaron la historia de dos oficiales navales que dirigieron una pequeña flota de lanchas rápidas con torpedos. En medio del combate contra Japón por las islas Filipinas, durante la Segunda Guerra Mundial, el alto mando de la armada estadounidense consideraba que esas lanchas eran de segundo orden y por eso podían ser sacrificadas. La película se llamó “No eran imprescindibles”.
Me acordé de ese título, de esa película y de esa evaluación menor que el poder tenía sobre el trabajo de esos marinos cuando, la semana pasada, la Secretaría de Educación de la Nación dio a conocer que Misiones es uno de los dos lugares del país que peor les paga a sus docentes. Al mes de junio pasado el estado misionero les pagó a los maestros de grado con diez años de antigüedad unos miserables 988.279 pesos. Solo Mendoza les pagó menos. Y ese espantoso dato de la realidad no le importó a casi nadie. El asunto pasó desapercibido porque hablar de educación aburre y hoy por hoy no hay problema en hablar solo de estupideces siempre que sean estupideces entretenidas.
“No hay gloria en esto, solo el maldito trabajo diario», le dice en la película uno de los oficiales del grupo de lanchas al otro oficial.
Cuando en el futuro se repase la historia de la Misiones feudal y alguien pregunte por qué se les pagaba un sueldo tan miserable a los maestros sin que se reaccione a eso, habrá que contar, sin la hipocresía de echarle la culpa a otra cosa, lo que el poder y sus votantes pensaban de ellos.
Que no eran imprescindibles.
-Walter Anestiades
-Imagen: Cadena 3 Argentina
