Por esto salieron enfurecidos a defender el reparto indiscriminado de fondos. Repartir subsidios a mansalva y sin métricas no es apoyar al deporte, es populismo de caja para bancar los privilegios de la política.
Una política deportiva seria debe premiar el mérito y la proyección de los atletas que representan a Misiones y a la Argentina. Pero al oficialismo le importa la discrecionalidad.
Mientras a los deportistas de verdad los obligan a vender rifas para competir,
Poel Estado misionero usa la plata de todos a través de Aguas de las Misiones para financiarle el hobby personal y el auto de carreras al diputado renovador Rudy Bundziak.
Como no pueden explicar este despropósito, recurren a la demagogia de siempre, tergiversar un debate presupuestario para deshumanizar al que opina y ponerlo como «enemigo del deporte».
Es la estrategia rancia de los gobiernos populistas que se adueñan de causas loables para llevar agua a su molino y bastardear la posición del otro.
Pueden intentarlo, pero la sociedad no es tonta. La gente sabe perfectamente quién busca construir y quién solo intenta denostar a todo aquel que atente contra sus curros, sus entongos y sus privilegios. Cuidar la plata de los misioneros, de la nacion y exigir auditorías no es estar en contra de nadie, es una obligación.
Para ser Rudo Rudy, hay que comenzar por dar el ejemplo.
Por Gastón Arotcharen
