Cada aumento del boleto impacta directamente en el bolsillo de los obereños que todos los días utilizan el transporte público para ir a trabajar, estudiar, realizar trámites o acceder a la atención de la salud. Por eso, antes de autorizar un nuevo incremento, es fundamental contar con información clara sobre cómo se calcula la tarifa, qué controles realiza el Municipio y qué mejoras concretas recibirá el usuario.
Con ese criterio, la concejal Adriana Kosnicki votó en contra del aumento de la tarifa del transporte urbano aprobado por el Concejo Deliberante, acompañando la decisión adoptada de manera unificada por el Interbloque PRO.
La edil explicó que su voto no respondió únicamente al valor del boleto, sino a la falta de información necesaria para tomar una decisión responsable y ejercer adecuadamente la función de control que le corresponde al Concejo Deliberante.
Kosnicki recordó que la última actualización tarifaria, aprobada a fines de 2025, fue seguida por numerosos reclamos de vecinos por la reducción de frecuencias y las dificultades en la prestación del servicio.
Durante febrero de 2026 se registraron importantes inconvenientes, incluyendo jornadas en las que distintos barrios quedaron sin servicio y feriados o fines de semana largos en los que numerosas líneas no circularon, afectando a trabajadores, estudiantes, adultos mayores y familias que dependen del transporte público para desarrollar su vida cotidiana.
Frente a esa situación, desde diciembre de 2025 viene realizando un seguimiento permanente del sistema mediante recorridas por los barrios, reuniones con el Departamento Ejecutivo, la presentación de pedidos de informes y notas con el objetivo de exigir respuestas y mejoras concretas para los usuarios.
En ese marco, un día antes de la sesión presentó un nuevo pedido de informes con 19 puntos, mediante el cual solicita conocer cómo se calcula la tarifa, cuál es el costo real del servicio, si se cumplen las frecuencias comprometidas, qué controles realiza el Municipio, cómo se verifica la información presentada por las empresas concesionarias y cuáles son los mecanismos de seguimiento del servicio. Al momento de tratarse el aumento, ese pedido de informes aún no había sido respondido.
“Después del último aumento muchos vecinos siguieron padeciendo menos frecuencias e incluso días sin servicio en distintos barrios. Por eso considero que antes de volver a pedirles un esfuerzo económico debemos tener información completa, controles efectivos y la certeza de que el servicio realmente va a mejorar. Los vecinos merecen respuestas y un transporte público de calidad”, expresó Kosnicki.
La concejal afirmó que continuará ejerciendo el control sobre el sistema de transporte urbano, impulsando pedidos de informes y realizando el seguimiento de los compromisos asumidos por el Departamento Ejecutivo y las empresas concesionarias.
“El debate no termina con una votación. Ahora corresponde controlar que las respuestas lleguen y que las mejoras prometidas se traduzcan en un mejor servicio para quienes todos los días dependen del colectivo”, concluyó.
