La diputada provincial liberal Rita Flores, consiguió una banca a través del partido Principios y Valores el año pasado pero ya se pasó al «passalacquismo».
La semana pasada se formalizó bajo el sello de “Movimiento por lo que viene”, encabezado por el gobernador Hugo Passalacqua, tras la supuesta interna con Carlos Rovira y su Encuentro Misionero, aunque para algunos, se trata de una estrategia para acaparar los votos descontentos con el caudillo y quitarle fuerza a la tenue oposición que queda, entre estos, al diputado y ex policía, Ramón Amarilla que perdió a su principal aliada, su numero dos.
Al menos hasta ahora, una decena de representantes que integraban el bloque oficialista en la Legislatura unicameral se aliniaron detrás del gobernador obereño. A ellos se plegó en carácter de aliada Rita Flores. La legisladora había sido elegida en 2025 por la lista que encabezaba Ramón Amarilla, el ex líder de la revuelta policial que tuvo en jaque al gobierno en 2024.
La nueva panquequeada en la camara de diputados: Entro como 2 en la lista de Ramon Amarilla, AHORA se sumo al bloque de Passalaqua.
Por Gaston Arotcharen
«Dice que» es una aliada por todo lo que le haga bien a los misioneros. ?*?
La política misionera tiene una nueva protagonista en el arte de la metamorfosis electoral: Rita Flores. La legisladora, quien hace apenas unos meses juraba representar los ideales de la lista encabezada por Ramón Amarilla, el exlíder de la revuelta policial que prometió confrontar al poder establecido—, ha terminado por confirmar lo que muchos sospechaban: su salto al espacio del gobernador Hugo Passalacqua.
Repasemos los hechos:
El origen: En junio de 2025, Flores fue electa bajo la boleta de «Por la Vida y los Valores». Su banca fue fruto directo de la estructura que posicionó a Amarilla como el estandarte de la disidencia contra el gobierno de turno.
La promesa: Su campaña se sostuvo sobre el discurso de «la dignidad de los trabajadores» y la oposición frontal a la lógica rovirista. El votante que le dio su confianza esperaba un muro de contención en la Legislatura, no un trampolín hacia el poder.
La realidad: A menos de un año de haber asumido, ese discurso ha sido archivado. Flores abandonó el bloque que compartía con la fuerza que la llevó a la cámara y hoy aparece, de forma descarada, como aliada clave del «Movimiento por lo que viene», el sello con el que Passalacqua busca desmarcarse de su propio mentor, Carlos Rovira, manteniendo el control del poder provincial.
¿Conveniencia o convicción?
Para la opinión pública, el movimiento tiene un nombre claro. Cuando un dirigente llega al poder mediante un partido que prometía ser una alternativa real y termina integrándose a las filas de quienes supuestamente venía a desplazar, el término «panqueque» no es una chicana, es una descripción precisa.
Flores no solo rompió el vínculo con Amarilla, sino que rompió el contrato electoral con cada uno de los misioneros que votaron por una oposición real. Mientras ella se acomoda en la estructura del «Movimiento por lo que viene», la pregunta queda flotando en el aire: ¿está trabajando por Misiones o simplemente cambió de bando para asegurar su supervivencia política?
