Cerraron más de 30 comercios por la crisis y la burocracia en Bernardo de Irigoyen

​La situación en el límite fronterizo entre Bernardo de Irigoyen y Santo Antônio do Sudoeste ha llegado a un punto crítico y desesperante para la economía regional. Walter Feldman, presidente de la Cámara de Comercio de Bernardo de Irigoyen, alzó la voz para advertir sobre el devastador panorama que atraviesa el sector, confirmando que más de treinta comercios ya se vieron obligados a cerrar sus puertas o a cambiar drásticamente de rubro en la zona que conecta con las localidades vecinas de Dionísio Cerqueira y Santo Antônio. Con profunda frustración, el dirigente mercantil expresó que resulta agotador reclamar y exponer las necesidades históricas de la frontera sin obtener una respuesta gubernamental inmediata, que es precisamente lo que el sector requiere con urgencia para sostenerse en pie.
​El panorama para los comerciantes locales se ha vuelto insostenible y la actividad se encuentra en una situación financiera de extrema gravedad debido a un complejo entramado de factores económicos. Las tarifas de los servicios públicos continúan en ascenso con boletas muy elevadas que asfixian el presupuesto mensual, a lo que se suman costos laborales y cargas salariales cada vez más difíciles de afrontar. En este contexto de recesión generalizada, Feldman describió una preocupante realidad sobre el mercado laboral fronterizo al señalar que, tras una primera ola de despidos masivos, actualmente la destrucción de empleo se ha detenido simplemente porque ya queda muy poca gente trabajando en los locales comerciales que aún sobreviven.


​A este escenario económico desfavorable se le suma el obstáculo que representa la burocracia migratoria actual, un factor determinante que está alejando de forma masiva al turismo y a los compradores brasileños. El presidente de la entidad comercial explicó que el sistema de control fronterizo rechaza o multa a los ciudadanos del vecino país que intentan ingresar exhibiendo su documentación en formato digital, exigiéndoles estrictamente el soporte físico. Asimismo, la compleja geografía de una frontera seca y abierta provoca que muchos turistas ingresen de manera involuntaria por zonas desprovistas de puestos de control, terminando severamente sancionados por infracciones migratorias cuando intentan salir legalmente por el paso oficial, motivo por el cual la Cámara de Comercio reclama de forma urgente una nueva metodología de control o el traslado estratégico de la zona aduanera.
​Finalmente, el sector comercial manifestó un profundo sentimiento de desamparo ante la inacción de las autoridades políticas tanto a nivel provincial como nacional. De acuerdo con lo expresado por Feldman, los funcionarios estatales se limitan a recibirlos y a realizar promesas institucionales que jamás se traducen en soluciones concretas o alivios fiscales. Esta falta de respuestas quedó evidenciada de manera reciente durante la visita de la Ministra de Seguridad de la Nación a la región, oportunidad en la que el sector mercantil solicitó formalmente una audiencia de trabajo que fue rechazada, limitándose la comitiva oficial a realizar un ejercicio de despliegue junto a las fuerzas federales sin abordar las problemáticas específicas que afectan la vida comercial, legal y civil de Bernardo de Irigoyen, donde hoy impera una total incertidumbre sobre el futuro de la frontera.

​Por Karem Welter

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