Propuesta Republicana nació en Buenos Aires hace dos décadas como un espacio local. Mauricio Macri, su creador, aprovechó el impulso que le dio ser un exitoso presidente del club más popular del país y logró saltar del sillón de la presidencia de Boca Juniors al sillón de jefe de gobierno porteño. Un cargo que ocupó acertadamente dos veces. En 2015 derrotó en un balotaje al entonces kirchnerista y hoy libertario Daniel Scioli y llegó a la presidencia de la nación. Y ese fue su techo.
Cuatro años después, en 2019, fracaso con endeudamiento mediante, Macri no consiguió la reelección y el PRO empezó a achicarse. Y cuatro años después, en 2023, la irrupción del fenómeno Milei lo sumió en una pelea denigrante: luchar por sobrevivir.
A Macri le cuesta asumir la relevancia que tuvo y tiene su desacertada presidencia en el hecho de que los libertarios hayan desplazado al PRO como opción electoral de los que aún se ilusionan con que haya algo mejor que las variantes peronistas para administrar el país.
Si Milei es reelecto el mérito será exclusivo de Milei. Y si Milei tampoco logra reelegir el demérito será de “la derecha” con el PRO incluido. Están atrapados sin salida. Quizás Macri nunca debió dejar Boca. Para bien de él. Y para bien de Boca.
El grueso de la sociedad argentina suele tener con el peronismo una paciencia que no tiene con nadie más. Macri tuvo un primer tiempo. Y no le van a dar el segundo tiempo que pretende.
Oscar Wilde decía que “Nadie es tan rico como para comprar su pasado”.
Mauricio Macri, tampoco.
-Walter Anestiades
-foto: prensa del PRO
