Next y Tipoka le descuentan $105 el boleto a los usuarios con el QR y no siempre devuelve los 57 pesos de diferencia

Los usuarios del sistema de transporte público urbano de pasajeros en Oberá continúan quejándose por la estafa que es el cobro del boleto con la aplicación Servicios Urbanos.

Al comienzo de su puesta en funcionamiento, el sistema descontaba 70 pesos a los pasajeros, siendo que el pasaje costaba 48 pesos, por lo que cada usuario luego debía volver a pasar el teléfono frente al escáner al bajar para que le devuelvan 22 pesos, pero como no siempre funcionan dichos aparatos en las puertas de descenso, terminaban pagando de más.

Pasaron 7 meses y no sólo no han resuelto el pésimo sistema, si no que ahora le descuentan 105 pesos, y como los escáneres no siempre funcionan al bajar, no siempre les devuelve los 57 pesos de diferencia, y los choferes literalmente se lavan las manos. Lo mismo ocurre con las tarjetas ya que operan con el mismo código QR y además tienen un costo adicional de 500 pesos para adquirirla.

«El recorrido Cementerio – San Miguel 2 días de seguido tenía apagado el escáner para bajar. Por lo que solo cobraba los $105 pero no podías escanear para bajar. Se notificó al chófer y solo dijo q era una falla y que luego lo solucionarían. Y ayer me cobraron y escanee al salir y tampoco realizó la devolución. Venía todo bien hasta esta semana. El sistema no es exacto. Siempre a favor de la empresa…», comentó Facundo Cabrera.

Este es el resultado de la incompetencia del intendente Pablo Hassan y el titular de Movilidad Urbana, Fabián Pizzuti; además del Concejo Deliberante que aprobó el nuevo contrato de concesión con el Grupo Z sin ningún tipo de control, y un Defensor del Pueblo, Carlos Bernhartd que poco y nada hace al respecto.

En ninguna parte del mundo para poder viajar en transporte público es necesario tener que bajarse una aplicación. Existen tickets y tarjetas de un solo viaje o múltiples viajes que pueden adquirirse en cualquier lugar y sin costos adicionales, excepto en algunas ciudades muy grandes, sin embargo en la pequeña localidad de Oberá, atrasada en casi todo, el gobierno renovador ha querido mostrarse como «moderno» implementando un sistema que no es más que una estafa al usuario.