Los bancos no quieren billetes chicos y piden papeles de mayor denominación

Solamente en un mes -marzo 2022- se extrajeron de bancos y cajeros automáticos 1500 toneladas de unidades, o el equivalente a una piscina olímpica y media llenas.
Nadie quiere billetes de $100. Ni quienes los reciben en el cajero, ni los propios bancos. El billete que en su momento supo ser el más alto de la Argentina hoy apenas alcanza para unas pastillas en el kiosco por efecto de la inflación galopante y genera complicaciones para comerciantes y entidades financieras por igual.
El rechazo es tan grande que algunos bancos comenzaron a cobrar comisiones por depositar billetes iguales o menores a los $200. Por regulación del Banco Central, las instituciones solo pueden cobrar a empresas, no a personas físicas ni a mipymes.
Los argentinos tienen una afinidad con el efectivo. Por la informalidad, la carga impositiva sobre transacciones digitales y por la dificultad que tienen algunos comercios para cobrar con plástico, los billetes tienen protagonismo.
Para el comerciante, le ahorra los costos de la transacción y los de tener que esperar para recibir los cobros en plástico. Para los bancos, en cambio, es un dolor de cabeza: aseguran que manejar tanta cantidad de billetes encarece mucho las operaciones, porque cada vez que ingresa un papel a las entidades hay que realizarle controles y manipularlo para que quede asentado en el sistema.
A eso se suma el costo de transportarlos. Según fuentes del sector, el costo de los camiones de caudales hoy en la Argentina constituye el segundo gasto más importante de los bancos, por detrás de los salarios de los empleados.

Efectivo: inseguro, costoso y poco amigable para el medioambiente
Esta semana, la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba, que nuclea a las entidades de capitales nacionales) publicó una nota técnica en la que solicitó medidas para “reducir el uso de efectivo”. Según la institución, el efectivo es caro para los bancos, inseguro para quien lo lleva y poco amigable para el medioambiente. Solo en 2020, consignó el trabajo, el BCRA gastó US$118 millones en gastos materiales de la emisión monetaria.
En esa nota técnica, Adeba precisó que solamente en un mes -marzo 2022- se extrajeron de bancos y cajeros automáticos 1500 toneladas de billetes, o el equivalente a una piscina olímpica y media llena de papeles.
En diálogo con TN, Javier Bolzico, presidente de Adeba, detalló cuáles son las soluciones que espera del Gobierno y del Banco Central. Por un lado, conformar una política impositiva en la que no haya tantos gravámenes para los pagos electrónicos.
Por el otro, bregó por que el Central habilite a los bancos a poder “reflejar en sus productos el costo del manejo del efectivo”. En otras palabras, que puedan ampliar el cobro de comisiones no solamente a empresas sino también a mipymes y a personas.

Nuevos billetes, misma denominación
Según pudo saber este medio, varias instituciones están pensando en implementar medidas similares a las que se comunicaron esta semana. Otras soluciones que piden los bancos para abaratar costos operativos del efectivo es emitir billetes de mayor nominalidad, algo que, por ahora, quedó descartado por autoridades oficiales.