El consumo de carne cayó al nivel más bajo de los últimos 20 años

La carne vacuna, uno de los alimentos más emblemáticos de la dieta argentina, atraviesa un momento histórico. El consumo por habitante volvió a caer y alcanzó en mayo su nivel más bajo de las últimas dos décadas, reflejando el impacto que los altos precios siguen teniendo sobre el bolsillo de las familias.

Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo per cápita se ubicó en 47,5 kilos por año, un 6,1% menos que en mayo de 2025. La caída equivale a 3,1 kilos menos por persona en comparación con el mismo período del año pasado.

Detrás de la baja aparece una realidad que se repite en miles de hogares: aunque los precios de algunos cortes comenzaron a estabilizarse e incluso registraron leves retrocesos en los últimos meses, el poder adquisitivo todavía no logra recuperarse de las fuertes subas acumuladas.

En los primeros cinco meses de 2026, el consumo aparente de carne vacuna cayó 11,1% interanual, con una reducción superior a las 106 mil toneladas respecto del mismo período del año anterior.

Algunos cortes bajaron, pero no alcanza
El informe muestra que durante mayo varios cortes registraron bajas de precios. El asado lideró las reducciones con una caída mensual del 1,6%, seguido por el cuadril (-0,8%), la nalga (-0,6%), la carne picada común (-0,4%) y la paleta (-0,1%).

Sin embargo, estas correcciones todavía no alcanzan para revertir la tendencia. Los especialistas sostienen que la carne vacuna perdió terreno frente a otras alternativas más económicas, como el pollo y el cerdo, que ganaron protagonismo en la mesa de los argentinos.

Menos producción y más exportaciones
El escenario también está marcado por una menor oferta de hacienda. La producción de carne vacuna acumuló una caída del 7,3% en lo que va del año, mientras que la faena registró el nivel más bajo de la última década para el período enero-mayo.

Desde CICCRA explicaron que la actividad continúa afectada por las consecuencias de varios años de sequía y liquidación de stock ganadero, factores que redujeron la disponibilidad de animales para enviar a frigorífico.

Mientras el consumo interno se retrae, las exportaciones muestran un comportamiento diferente. Entre enero y mayo crecieron 5,1% respecto del año pasado, impulsadas principalmente por la demanda de Estados Unidos, que se consolidó como uno de los principales compradores de carne argentina.

En contraste, las ventas a China, que sigue siendo el principal destino de exportación, registraron una marcada caída durante los últimos meses.

Un cambio de hábitos
La combinación de precios elevados, menor poder de compra y cambios en los patrones de consumo está modificando una tradición histórica. Argentina continúa siendo uno de los países con mayor consumo de carne vacuna del mundo, pero los datos muestran que cada vez son más las familias que reducen la cantidad de carne roja que llevan a la mesa o la reemplazan por otras opciones más accesibles.

El resultado es un dato que refleja mucho más que una estadística: por primera vez en dos décadas, el consumo de carne vacuna volvió a tocar un piso histórico.

Fuente: Infobae