Ante la falta de dólares apareció el guaraní «blue» y ya lo operan en cuevas y arbolitos

Desde hace algunas semanas, al clásico voceo de los arbolitos de la calle Bolívar, pleno microcentro de Posadas, se agregó un producto: “Cambio, cambio. Dólares, reales, guaraníes”.

Y por primera vez en mucho tiempo, la plaza cambiaria posadeña volvió a comprar y vender -aún de manera incipiente- la moneda paraguaya, que tradicionalmente estaba marginada de este lado del río Paraná. Acá tradicionalmente se operó pesos contra dólares y pesos contra reales.

El guaraní fue siempre una moneda subestimada por los argentinos. Pero eso es algo que por obra y gracias del cepo cada vez más restrictivo, y la escasez permanente de dólares que tiene la Argentina, esta empezando a cambiar. Sobre todo teniendo en cuenta la enorme deuda en moneda dura de nuestro país, que no permite vislumbrar en el corto o mediano plazo un escenario donde sobren divisas.

Hoy en Posadas el guaraní “blue” cotiza a 35 a 1 para quien tiene pesos y busca comprar la moneda paraguaya. Se multiplica la cantidad de pesos por 35 y se obtiene la cifra que se quiere adquirir, expresada en moneda del vecino país. Ejemplo: Tengo 10.000 pesos y me dan 350.000 guaraníes.

En tanto, para quien busca desprenderse de los guaraníes y trocarlos por pesos, la cotización oscila entre 45 y 55, en el peor de los casos. Es decir, si tengo 350.000 guaraníes me lo dividen por 45 y me darán 7.800 pesos, en el mejor de los casos (a 45).


El guaraní oficial no existe

En la cotización oficial, el guaraní tiene una paridad con el peso de 68 a 1. Es decir, nuestra moneda es más fuerte que en el mercado informal. Igual a lo que sucede con el dólar, donde la paridad es 100 a 1 en el oficial y 190 a 1 en el mercado “blue”.

Pero hay que tener en cuenta que el guaraní oficial no existe, es apenas una cotización teórica. Esto es así porque no existe un mercado oficial de pesos contra guaraníes. En la Argentina el mercado oficial se llama Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) y ahí sólo se tranzan dólares contra pesos y algo de euros contra pesos (de manera marginal).

El MULC funciona -en su versión más importante, que es la mayorista-, en la plataforma electrónica Siopel del Mercado Abierto Electrónico (MAE), un mercado donde se reúne la oferta y la demanda, como la Bolsa de Buenos Aires, y que está formada por todos los bancos, algunas financieras grandes, grandes exportadores de cereales, algunas grandes empresas, otros operadores y por supuesto, el Banco Central, el jugador más importante.

¿Cómo se saca la cotización del guaraní “blue”? Se toma la paridad guaraní contra dólar, que hoy es de 6.800 guaraníes igual a 1 dólar. Luego se divide esta cantidad de guaraníes por 190 (el valor del dólar “blue” en pesos). Así, 6.800 dividido 190 da: 35 pesos.

La pizarra de Cambios Chaco, la casa de cambios más importante de Paraguay, con sucursales en Encarnación, Asunción y Ciudad del Este, es tomada hoy como referencia para este mercado.

La oferta y la demanda de un mercado incipiente

La reapertura de la frontera con el país vecino está generando este nuevo mercado ante una realidad que impone ser creativo: los dólares no le sobran a la Argentina.

Tradicionalmente, el mercado cambiario en Posadas funcionó de la siguiente forma. Los argentinos cruzan la frontera y llevan sus pesos, y luego los comerciantes paraguayos (a través de una extensa red de cambistas) regresan con los pesos y se llevan dólares. Eso transformó a la plaza cambiaria minorista de Posadas en la más importante del país, con las dos casas de cambio más fuertes por volumen de operaciones (Cambios Mazza y 2 Arroyos) hasta que comenzó la corrida cambiaria en 2018.

Ahora con la escasez de divisas que aqueja a la Argentina, los paraguayos y argentinos deben recrear un mercado nuevo donde pueden poner su signo monetario como moneda de cambio. Esto gracias a la demanda por guaraníes que es incipiente y seguramente crecerá con el tiempo.

En parte porque se espera que muchos paraguayos vengan a consumir de este lado del rio Paraná, dejando sus guaraníes en los comercios que decidan aceptarlos (generando una gran ventaja competitiva respecto a otros), o a través del comercio formal e informal (contrabando). Los paraguayos ya compran aceite, harina, vino y otros productos alimenticios que están “regalados” para ellos, teniendo en cuenta la debilidad de la moneda argentina.

También se espera mucha oferta de guaraníes contra la nafta argentina que está muy barata. Pero claro, como acá los comerciantes no aceptan en forma directa el guaraní, esa moneda probablemente pase por el incipiente mercado cambiario del guaraní “blue” en Posadas.

Además, empiezan a aparecer algunos argentinos que compran guaraníes como una forma de escapar al peso. El guaraní es una de las monedas más sólidas de la región. Paraguay tiene una inflación de apenas 4,6% anual en lo que va de 2021 y a su Banco Central le sobran reservas en dólares.

Otra modalidad de este incipiente mercado es que los paraguayos que empiecen a vender su moneda en la plaza posadeña, se hacen de pesos y los depositan en cuentas en pesos en bancos argentinos, para luego realizar alguna operación de este lado de la frontera. Este cronista de Plan B, vio ayer como dos paraguayos depositaban 2,5 millones de pesos en la terminal de un importante banco local.

Ese dinero puede ir luego de las cuentas en pesos de bancos argentinos, a otras cuentas en pesos de acá para pagar combustible o mercadería que está para nuestros vecinos a precios muy convenientes. El mercado se encarga luego de hacer el “clearing” y calzar oferta con demanda. Con su respectiva comisión, claro está.

Este mercado de guaraníes contra pesos no solamente se genera a partir de la reapertura de la frontera formal entre la Argentina y Paraguay, sino que ya viene generándose a partir del intenso comercio por los pasos informales que “explotó” y encontró nuevas formas a partir del inédito cierre de fronteras que impuso el Coronavirus. Eso, y la interminable crisis cambiaria Argentina, que parece no tener fin.

Por Martín Boerr. Director de Plan B y periodista especializado en economía y finanzas.