Debate desalentador para quienes aspiran a algo mejor que votar a Macri para sacar a Cristina

Opinión: Walter Anestiades

DIESTRA Y SINIESTRA
Peronistas y radicales y todos sus pastiches, a pesar del tamaño de sus fracasos, sacan partido de lo que hay a la derecha y a la izquierda de ellos. Porque lo que hay sigue siendo peor…
El debate entre candidatos a diputados nacionales por la ciudad de Buenos Aires fue desalentador para quienes aspiran a algo mejor que votar a Macri para sacar a Cristina, después votar a Cristina para sacar a Macri, y ahora tener que votar de nuevo a Macri para volver a sacar a Cristina.
El desempeño de Myriam Bregman ahorra mucho a la hora de explicar porqué la izquierda vernácula es patética. La socialdemocracia se mueve sin culpas dentro del sistema capitalista. Pero la izquierda que representa Bregman pretende salir del capitalismo, al que considera corrupto en esencia. Viven a la espera del voto de trabajadores que nunca se los dan porque los argentinos no quieren ser proletarios, sino propietarios. Saben que el pregón de Bregman y compañía es una utopía desmentida por la ex URSS, China, Cuba o la Venezuela de Maduro. Lugares donde, lejos de mejorarle la vida a los laburantes, se las arruinaron.
Javier Milei fue el gran derrotado de la noche. Llegó al colmo de lo patético cuando se le pidió que elija a un rival para hacerle pregunta y repregunta y respondió: “Yo no debato con la casta política” (?) ¿Pensó que estaba filmando una telenovela de Adrián Suar? ¿O estaba tan perdido que olvidó que eso era un debate y entre políticos? Se deshilachó a favor de que monologar ante pone-micrófonos es muy distinto a dialogar con quiénes pueden refutar lo que dice. Es cierto que sufrió indebidamente la prepotencia de Myriam Bregman, a quién los conductores debieron ponerle freno (y no lo hicieron por temor de época: tener que ponerle límites, ellos varones, a una mujer). Pero gobernar un país es de una complejidad tal que exige más que slogans y dogmas que solo seducen a los incapaces de ir más allá de slogans y dogmas.
Feo panorama el de la Argentina. Un gobierno que nos ofrece la colección de gente más detestable que hemos visto en democracia. Y una oposición que no supo ser gobierno. ¿Opciones? Los impulsores del darwinismo social que solo pueden aparecer como novedad ante los ignorantes de nuestra historia. Y una izquierda que no quiere anoticiarse de que pasó lo contrario de lo que predijo Marx: los trabajadores voltearon al comunismo, no al capitalismo.
Decía Mario Benedetti que hay que cuidarse “de la derecha cuando es diestra, y de la izquierda cuando es siniestra”.
Qué triste es el descartar
…cuando hay ganas de elegir.