Argentina comenzará a experimentar la combinación de vacunas

La noticia de que la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, junto a San Luis y Córdoba, serán escenarios de un ensayo sobre combinación de vacunas contra el Covid-19 despierta, cuanto menos, curiosidad. Sin embargo, la necesidad de brindar una respuesta ante la presencia de variantes cada vez más desafiantes provocó que los científicos impusieran todo su ingenio y aquello sobre lo que solamente se había teorizado, empezó a plasmarse en distintas partes del mundo.

Uno de los primeros en proponer esta mezcla fue la propia Sputnik V, cuando a finales de noviembre de 2020 desde AstraZeneca brindaron los resultados preliminares de su ensayo de fase 3. En ese momento, la eficacia de la inmunización apenas superaba el 70%. Con estos números, la inmunización británica quedaba muy retrasada en cuanto a las cifras ya anunciadas por sus competidores.

Con un simple mensaje por redes sociales, desde el Instituto Gamaleya le propusieron a los científicos británicos que, para elevar la eficacia de su vacuna, aplicaran uno de los dos adenovirus virales que se encuentran en su inmunización (ya que el otro es similar al utilizado en el desarrollo de Oxford). “Si van para un segundo ensayo clínico sugerimos probar un régimen de combinaciones de AZ (AstraZeneca) con el vector adenoviral humano de Sputnik para aumentar la eficacia”, aseguraron.

Ya a principios de diciembre del año pasado, las pruebas que combinaban ambos sueros habían comenzado, el objetivo era que la dosis diferente del desarrollo ruso elevara la respuesta inmune que generaba el prototipo del británico. El ensayo, que en un principio sería de fase 1/2, se realizaría en suelo ruso.

Meses más tarde y luego de efectuar los pasos previos a la inoculación en los brazos de los voluntarios, la agencia Reuters afirmó el Ministerio de Salud de Rusia se había negado a aprobar el inicio de los estudios, aunque aclararon que se debió a un retraso en el envío de respuestas que le habían requerido desde la cartera sanitaria. Según el modelo establecido por los especialistas, primero recibirían la vacuna AstraZeneca y luego la Sputnik V.

Ahora, como si se tratara de una nueva etapa de este ensayo “trunco”, las provincias de Buenos Aires, San Luis y Córdoba, además de la Ciudad de Buenos Aires formarán parte de un estudio que buscará evaluar la eficacia, la inmunogenicidad (capacidad de generar respuesta inmune) y seguridad del uso de distintas dosis de las vacunas que se aplican en Argentina en un mismo esquema.

“Hacemos esta convocatoria para poder contar con todas las miradas posibles y un proyecto colaborador conjunto para dar una respuesta científica, sólida y transmitir tranquilidad a la población en un momento de mucha incertidumbre”, aseguró Carla Vizzotti, ministra de Salud de la Nación, y agregó: “Tenemos que generar nuestra propia evidencia, evaluar inmunogenicidad, seguridad y observar si en los esquemas heterólogos hay mejores resultados con las variantes en lo que se refiere a la calidad de las respuestas”.

Por qué eligen estas vacunas
Más allá de la necesidad de brindar una respuesta ante la falta de vacunas, lo cierto es que los científicos desde hace años teorizan sobre la posibilidad de mezclar vacunas, ya que cada plataforma brindará una respuesta inmune, además de una memoria celular específica. En la Argentina solo hay dos clases de vacunas: virus atenuado o vector viral.

En este sentido, la importancia en la mezcla de estas vacunas es que difieren en las formulaciones, en el caso de Sputnik y AstraZeneca, y en la plataforma, en el caso de Sinopharm. De este modo, cada una de ellas buscará complementar a la anterior, aunque según le confirmaron a TN.com.ar desde la Ciudad de Buenos Aires, la primera vacuna que se inoculará será la rusa, para luego continuar con la británica o la china.

De este modo, la subida inicial de los anticuerpos quedará en manos del primer componente ruso. Este suero, que es el único diferente entre los que aplican la misma plataforma, es de producción sencilla y ya demostró ser uno de los más eficaces ante la inmunización inicial. Luego sí será cumplimentado por alguno de los otros prototipos.

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Sputnik V: el desarrollo realizado por el Instituto Gamaleya de Epidemiología y Microbiología (Gam-COVID-Vac) se basa en un viral no replicativo. Para explicarlo de modo sencillo: se utiliza un adenovirus (como puede ser el virus de la gripe) y se le introduce un pequeño trozo de la proteína del SARS-CoV-2 (es decir de la corona que le brinda el nombre). Tanto el virus que funciona como “auto” como el conductor “spike” están modificados para que no generen la enfermedad que los caracteriza. De este modo, el organismo puede generar anticuerpos y aprender contra quién deberá batallar. sin desarrollar la patología.
AstraZeneca: ya sea que lleve el nombre de AZD1222 (Argentina-México-Estados Unidos) o Covishield (India), ambas formulaciones corresponden al desarrollo británico y son exactamente iguales (de hecho han podido cumplimentarse a lo largo de la campaña de vacunación). La plataforma de esta vacuna es de vector viral no replicativo y funciona de forma similar a la Sputnik V (con un virus como caballo de Troya y un pequeño trozo de proteína como “Ulises”). En este caso, tanto el primero como el segundo son iguales.
Sinopharm: en el caso de esta vacuna la plataforma es de virus atenuado (similar a la vacuna antigripal), donde los virus del SARS-CoV-2 son inactivados o muertos y luego forman parte de la vacuna que es administrada en la población. Tanto la primera como la segunda dosis son iguales y, al suministrarse una segunda vez, se da una suerte de refuerzo.