Llegaron 500 mil primeras dosis de Sputnik y faltan 4 millones de la segunda

La ministra Vizzotti admitió que en una semana empiezan a cumplirse los tres meses previstos inicialmente. Se desconoce cuándo llegarán los componentes para completar el esquema.
La Argentina recibió hasta el momento un total de 6.035.850 de dosis de Sputnik V, de las cuales 4.975.690 corresponden al componente 1, mientras que 1.060.160 son del componente 2. El lote de 500 mil unidades de la vacuna rusa que arribó este jueves al país engrosa la lista de personas que pasarán por el vacunatorio por primera vez. Mientras tanto, la incógnita crece en torno a los 3.915.530 argentinos que no saben cuándo completarán su inmunización.
Carla Vizzotti incluso le puso fecha al cumplimiento del plazo estipulado para recibir la segunda dosis del desarrollo del Instituto Gamaleya: en una semana, una buena porción de esas casi 4 millones de personas debería completar el esquema. “Alrededor del 20 de mayo se van a cumplir los tres meses de un grupo de personas que ya se han vacunado, y estamos trabajando con la Federación Rusa para recibir el cronograma del segundo componente”, sostuvo la ministra de Salud.
El 26 de marzo, para contrarrestar un escenario de escasez mundial de vacunas, el Gobierno anunció una nueva estrategia para su plan de inmunización: diferir a 12 semanas la aplicación de segundas dosis. “La recomendación de la Comisión Nacional de Inmunizaciones, basada en la evidencia científica y en la implementación de criterios sanitarios consensuados con las 24 jurisdicciones, es priorizar la primera dosis y diferir la segunda dosis a un intervalo de tres meses. Se vacuna con la primera dosis a la mayor cantidad de gente posible, y a medida que se van cumpliendo los tres meses se va completando el esquema de vacunación”, profundizó Vizzotti en A Dos Voces.
Sin embargo, ya hay autoridades sanitarias que admiten que será imposible cumplir incluso con esas 12 semanas. “No pasa nada si se aplica la segunda dosis después de los tres meses”, señaló en las últimas horas Nicolás Kreplak, viceministro de Salud bonaerense. La pregunta surge sola: ¿por cuánto tiempo se puede, entonces, diferir la aplicación de la segunda dosis sin que la primera pierda efecto?
“Cuando se difieren las dosis, en términos generales, no se compromete su eficacia. Estas son vacunas nuevas, pero no escaparían a estas reglas generales. Por supuesto, al dar a intervalos no diferidos se obtiene más rápido la protección, pero en un escenario de escasez de vacunas es una estrategia de salud pública válida”, plantea Ángela Gentile, infectóloga que integra el comité de expertos que asesoran al Gobierno nacional.
Luis Cámera, otro de los epidemiólogos con llegada a la Casa Rosada, suma un nuevo problema: la constante aparición de variantes de preocupación y la posibilidad de que escapen a la eficacia de las vacunas. “Ese es uno de los problemas. Por lo demás, está aceptado dar una segunda dosis con tres o cuatro meses de diferencia. Ahora, si el plazo es mayor que ese, creo que nadie lo puede decir. Eso es algo que todavía está bajo estudio”, agrega.
Jorge Geffner, inmunólogo e investigador del Conicet, detalla a este medio: “Los estudios están hechos con la vacuna de Oxford-AstraZeneca, y sabemos que podemos postergarla por tres o cuatro meses. Con Sputnik no lo sabemos, pero como es un adenovirus inactivo que porta el gen, y tiene una estructura parecida a la de AstraZeneca, uno opinaría lo mismo: podés esperar tres o cuatro meses y dar la segunda dosis”.
“Siempre que des segundas dosis, por más que dilates en el tiempo, vas a levantar la respuesta inmune. El punto es si en vez de dar la segunda dosis a los tres o cuatro meses, la das a los ocho meses. En el mes cuatro, cinco, seis y siete, ¿estás realmente protegido? Eso todavía no está estudiado”, amplía.
Geffner revela un inconveniente adicional vinculado con la producción del componente final de la vacuna rusa. “El criterio es postergar a tres o cuatro meses, y no más. Con Oxford-AstraZeneca no va a haber problemas. El tema es la Sputnik, que sabemos que cuesta más producir la segunda dosis que la primera. El proceso es menos eficiente. El detalle técnico puntual no lo conozco, pero está planteado que es así”, señala.