Cristina advirtió a Alberto que “con los planes no alcanza” y pide reconvertirlos a programas sociales

La vice pide reconvertir los programas sociales. El grupo piquetero apuntado y alerta por la opinión pública.
Basta con repasar las acciones y las manifestaciones públicas de esta semana para entender mejor el ADN del último anuncio de Alberto Fernández. El domingo Clarín tituló se edición impresa así: “Kicillof presiona para ampliar el confinamiento y suspender las clases”. Ese mismo día, y los posteriores, fuentes bonaerenses y del Gobierno nacional buscaron desacreditar la información. Ni el gobernador había decidido eso y el ministro de Educación nacional, Nicolás Trotta, juraba que lo último que se tocaría sería la presencialidad escolar.

Pero en paralelo, las autoridades de Salud provinciales alertaban en los medios sobre la necesidad de cierres muchos más estrictos y fuentes cercanas a Cristina Kirchner, en privado e insistentemente, advertían sobre la “gravísima situación sanitaria en la Ciudad”. Apuntaban a la disponibilidad de camas de terapia intensiva.

Como ya había ocurrido otras veces durante la pandemia de coronavirus, el gobernador, con apoyo de la vice y La Cámpora, impulsaba un confinamiento fuerte que incluyera a la Ciudad. Más allá de las consideraciones políticas, tiene lógica sanitaria: el AMBA funciona como un distrito único y dinámico. Eso incluye miles de chicos bonaerenses que cruzan para asistir a escuelas porteñas.

La reacción al mensaje de Fernández confirmó la presunción: entre los primeros en felicitar al Presidente por su decisión aparecieron el propio Kicillof y la diputada cristinista Fernanda Vallejos. También se alineó Héctor Daer, jefe de la CGT y gremialista sanitario. Lo hizo con un particular mensaje de apoyo, luego de que el Presidente -acaso en el tramo menos feliz de su discurso- habló del relajamiento del personal de la salud.

Este jueves, Fernández completó el combo de su anuncio, atacando dos flancos que habían generado incertidumbre y críticas el día anterior. Por un lado, adelantó que también cerrarán los shoppings por 15 días -la oposición lo interpelaba con la pregunta ¿shoppings sí y escuelas no?-; y por el otro, confirmó que habrá un pago de 15.000 pesos para que los beneficiarios de la AUH puedan pasar mejor estas dos semanas de cuarentena extra.

Difícil que alguien del kirchnerismo cuestione en público esta última medida, apuntada a los sectores más vulnerables, en un país con 42% de pobreza. El dato político, llamativo, es que Cristina ya le hizo saber en privado al Presidente que “con los planes no alcanza”. Lo pudo confirmar Clarín de fuentes cercanas al Instituto Patria.

Cerca de la vice, y de Máximo Kirchner, advierten sobre dos puntos. Uno económico y otro de opinión pública y, si se quiere, electoral. “Los planes así como están, están agotados. Tenés que reconvertirlos en planes de empleo o no salís más. Cristina reconoce que durante su gobierno se dieron muchos planes, pero se multiplicaron más con Macri y con Alberto”.

La fuente sigue: “Tu respuesta a esta crisis no puede ser dar dos lucas más de tarjeta alimentaria. Acá lo que se está hablando es de hacer un reempadronamiento de todos los planes sociales y apuntarlos al empleo”.

Un discurso similar, en algún punto, viene bajando el ministro de Desarrollo Social de Nación, Daniel Arroyo. No está entre los funcionarios que para Cristina no funcionan, pero dudan de su voluntad/carácter para liderar una pelea de este tipo.

“Acá hay que ir a confrontar con el Movimiento Evita, que son los amigos de Alberto y quieren mantener este status quo”, amplían desde el kirchnerismo de paladar negro. Posiblemente se hayan quedado cortos: como adelantó Clarín, la mega organización piquetera que conducen Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro -ambos funcionarios del Gobierno nacional- se asociará con Barrios de Pie para disputar más espacios de poder dentro del oficialismo.

La pelea viene de hace años. El Movimiento Evita fue la base territorial para que Florencio Randazzo sacara algunos puntos en la elección bonaerense para senadores en 2017 y, a su modo, impidiera un triunfo de Cristina. En aquella aventura estaba como articulador el actual presidente.

También una motivación electoral -y no sólo el debate sobre cómo erradicar la pobreza- mueve ahora a La Cámpora. Otra vez será el Conurbano el lugar dónde se dirimirán fuerzas con los grupos piqueteros afines al oficialismo. La caja que acumularon las organizaciones en el reparto de planes y comida entre los pobres puso en guardia a la organización que conduce Kirchner hijo. También a los intendentes.