Diputado pidió declarar el 25 de febrero “día de la persecución política” a Cristina

Ese día, Cristina Fernández de Kirchner debió enfrentar ocho declaraciones indagatorias. Además coincidía con el que fuera el cumpleaños de su difunto esposo, Néstor Kirchner.

El diputado nacional Eduardo Valdés cuestionó a un sector de la Justicia al recordar el día en que la expresidenta, y actual vice, Cristina Fernández de Kirchner, debió enfrentar ocho declaraciones indagatorias en un mismo día, que además coincidía con el que fuera el cumpleaños de su difunto esposo, Néstor Kirchner.

“Aspiro a que un Tribunal Superior declare al 25 de febrero de 2018, el día en que con total saña @CFKArgentina fue sometida a ocho indagatorias en coincidencia con el cumpleaños de su marido muerto, como el Día de la Persecución Política”, escribió en Twitter Valdés, y lo acompañó con un recorte de una entrevista que dio a Diputados TV. En realidad se refería a ese día, pero de 2019.

Aquel 25 de febrero de 2019 -no de 2018-, Cristina Fernández acudió a los Tribunales de Comodoro Py citada por el hoy fallecido juez Claudio Bonadio. Debió declarar en ocho causas, en una mega indagatoria por desprendimiento de la causa “cuadernos”.

No era un día más en la vida de la expresidente: ese 25 de febrero su difunto esposo Néstor Kirchner hubiese cumplido 69 años.

Ese día, la expresidenta se limitó a presentar el escrito, al que se le hicieron copias para agregarlo a cada uno de los ocho sumarios penales que se le siguen por lo que ella denomina la “causa de las fotocopias”, en referencia a los cuadernos del chofer Oscar Centeno.

“Indudablemente, se trata de un hecho inédito” que “puede comprenderse en el marco de una persecución y ensañamiento al que sólo se atrevieron gobiernos totalitarios en tiempos en que el Estado de Derecho se encontraba suspendido”, expuso la legisladora.

“Se han armado un montón de causas para poder citarme a prestar declaración indagatoria y luego procesarme, generando noticias de alto impacto mediático” consignó. Cristina cuestionó el inicio la causa: “Según la versión oficial, un exmiembro de las fuerzas de seguridad y confeso antikirchnerista se habría apropiado de manera ilegal de estos supuestos cuadernos para entregárselos a un periodista”.

Agregó que “el periodista elegido fue Diego Cabot del diario La Nación ambos furibundos antikirchneristas simpatizantes del gobierno de Cambiemos-, quien le llevó su supuesta investigación al fiscal Stornelli”, al que citó como “acusado de extorsionar empresarios e imputados en esta misma causa”.

La entonces senadora aseveró que “nada se encontró” en los allanamientos realizados en sus domicilios, pero “para que la decepción fuera disimulada, Bonadio ordenó el secuestro de un montón de elementos que nada tienen que ver con el proceso”. “Ni siquiera se salvaron -cuestionó- los atributos presidenciales que (su esposo, fallecido) Néstor Kirchner y la suscripta recibiéramos al haber sido elegidos democráticamente como titulares del Poder Ejecutivo”.

En su descargo, contenido en una docena y media de carillas, dedicó la mitad de su escrito para referirse a cada una de la ocho causas: Cuadernos, la del gas licuado, subsidios a colectivos, coimas de empresarios ferroviarios, retornos por la concesión de obras públicas, asignación “discrecional” de obras viales (a favor de Lázaro Báez), secuestro de documentos históricos en su domicilio, y utilización irregular la flota aérea presidencial.

En todos los casos cuestionó la actividad desplegada por Bonadio y Stornelli, a quien atribuyó el armado de las causas basadas -según su criterio- en la imaginación del juez, en las declaraciones de “arrepentidos”, y violando preceptos legales como el derecho a la legítima defensa.