Marcha atrás del Gobierno a reactivar vuelos deja a 12.000 personas sin empleo o con ingresos mínimos

La situación del turismo en Iguazú se está tornando insostenible. Las restricciones de movilidad derivadas de las crisis sanitarias de la COVID-19 siguen presentes, lo que ha reducido al mínimo la cantidad de visitas a la región. ¿El resultado? Las 12 000 personas que viven de este sector en la región se encuentran sin empleo o con unos ingresos mínimos.

Hace algunos meses, el Gobierno de la República Argentina anunció que los vuelos de cabotaje se retomarían tanto en el territorio de Iguazú como en el resto del país el próximo 1 de septiembre. Sin embargo, el ejecutivo ha dado marcha atrás en su decisión debido a la gravedad que aún posee la crisis sanitaria del coronavirus. Esto, según palabras del presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica y Afines de Iguazú (AHGAI), Santiago Lucenti, es dramático para los trabajadores y empresarios del sector. Se estima que, actualmente, apenas están recibiendo el 30 % de sus salarios, en el mejor de los casos.

Ya se han cumplido 5 meses desde que el territorio de Iguazú dejó de recibir visitantes internacionales y procedentes de otros puntos del país. Esto está suponiendo una crisis de una gravedad sin precedentes. Los únicos recursos que tienen los trabajadores del sector son las ATP. Lucenti también denuncia que, en la mayoría de los casos, no están llegando a los afectados y que, cuando lo hacen, apenas les proporcionan 16 800 pesos mensuales, una cifra que ni siquiera da para cubrir gastos.

El presidente de la AHGAI también reclama mayores esfuerzos al Gobierno de la República y más flexibilidad a las entidades financieras. Y es que, al igual que en los últimos años se han producido grandes cambios bancarios relacionados con las apuestas y sectores similares, cree que es posible efectuar ajustes que salven al sector de cara al futuro. Sobre todo, en lo que respecta a hoteles y establecimientos de hostelería.

Una situación agravada por las expectativas

Hay que tener en cuenta que muchos de los hoteles y restaurantes de Iguazú, con el anuncio de que volverían a efectuarse vuelos de cabotaje, realizaron una importante inversión para poder reabrir sus puertas. La marcha atrás del ejecutivo ha supuesto, por ende, un impacto aún mayor en la economía de estas empresas, que se han endeudado o dilapidado parte de los recursos acumulados para nada.

Evidentemente, en estos momentos no tiene ningún atractivo visitar Iguazú. Y es que no solo las fronteras están cerradas. El parque tampoco ha abierto sus puertas, por lo que los pocos turistas que quedan no encuentran allí ningún atractivo que les llame la atención.

En definitiva, la situación en Iguazú es peliaguda, pero hay motivos para la esperanza. Es de prever que, cuando la crisis sanitaria sea controlada, ya sea por una menor mortalidad del virus, por la inmunidad de rebaño o por la llegada de una vacuna segura y efectiva, el turismo vuelva a florecer en la región. Sin duda, esta necesita que su principal motor económico vuelva a funcionar.

 

La Voz de Misiones