El déficit fiscal primario y los intereses de deuda alcanzarán $1 billón a fin de año

ECONOMÍA. Un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) analizó cuánto dinero necesitará pedir prestado (o emitir) quien ocupe la primera magistratura a partir del 10 de diciembre.

El déficit fiscal que se registrará al final del actual mandato de Mauricio Macri en diciembre de este año será de 1 billón de pesos, casi igual a la base monetaria. Así lo señaló este lunes en un informe el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) al analizar cuánto dinero necesitará pedir prestado (o emitir) quien ocupe la primera magistratura a partir del 10 de diciembre.

IDESA destacó que a diciembre del 2019, el déficit del Sector Público Nacional total (primario más intereses de deuda pública) ascenderá a aproximadamente 1 billón de pesos. En tanto el stock de Letras de Liquidez (Leliq) acumulado en el Banco Central y cuya contraparte son plazos fijos de los ahorristas ya asciende a 1,2 billones de pesos.

La cantidad de dinero en pesos en manos de la gente – efectivo, cuentas corrientes y cajas de ahorro – asciende a 2,2 billones de pesos. En el marco de la campaña electoral se difundieron diversas ideas y propuestas que asumen que la situación económica es crítica y que tendrá que normalizarse con una nueva administración.

“Tanto las promesas de los candidatos, los últimos fallos de la Justicia e iniciativas de actores sociales importantes (por caso, los empresarios industriales con su Plan Productivo 20/23) parecen no percibir que la situación fiscal refleja una crisis terminal y no una mera perturbación transitoria”, manifestaron los voceros de IDESA. Uno de los factores que demuestra de manera contundente la precaria situación fiscal que atraviesa la Argentina es que nadie está dispuesto a prestarle al sector público.

Si nos remontamos a agosto de este año, el Gobierno quiso renovar las Letras de la Tesorería y la licitación se declaró desierta, ya que no hubo ofertas para prestarle al Estado, es por ello que el Ministerio de Hacienda tuvo que imponer un “reprefilamiento”, es decir, diferir de manera compulsiva el pago de la deuda. “Sin acceso al crédito para financiar el déficit fiscal, no hay otra opción que emitir moneda”, explicaron desde IDESA.