Saqueo de recursos naturales: “Rovira hace 20 años favorece los negocios de distintos grupos económicos”

MISIONES. En el marco del día Internacional del Medioambiente, la agrupación gremial CTA emitió un comunicado sobre la situación de Misiones que expresa:
“Bajo el título de “desarrollo” el extractivismo capitalista se fomentan actividades como el cultivo de especies exóticas, cuyo ejemplo más visible es el pino para producir pasta celulósica, papel, tableros, etc; la producción de energía, a través de mega represas hidroeléctricas que, aunque la población ya dió muestras de no estar de acuerdo con más represas, los gobiernos nacionales y provinciales siguen insistiendo con ellas; la extracción de agua para la venta y no para la población que se las arregla como puede consumiendo, en muchos casos, agua de dudosa calidad; y la actividad turística destinada a quienes pueden pagar, y que benefician a un pequeño grupo de privilegiados locales, mientras que la población no puede profundizar derechos básicos. Todo esto y más, va dañando el ambiente.


Este sistema productivo tiene responsables que deben ser visibilizados por nuestro pueblo: Carlos Eduardo Rovira, al frente de la Renovación, es el manda más del gobierno provincial desde hace casi 20 años, él pone o saca gobernadores títeres. Actualmente, desde la legislatura provincial, favorece a los negocios de distintos grupos económicos , como ser empresas y ONGs que son herramientas del saqueo.

Companías como Arauco, que es la más grande de las papeleras, que contamina el río Paraná y maneja las más de 200.000 hectáreas de monocultivo de pino donde no existe allí la biodeversidad pero que contamina el aire y afecta a los pobladores cercanos a la papelera. También Harriet SA, avanzando sobre los territorios indígenas, y Moconá Forestal S.A. que depreda la selva, con Nicolás Laharrague ex CEO de la empresa y actual director nacional de Desarrollo Foresto-Industrial. El mismo que en su primer año de gestión, en 2018, giró mediante un plan de subsidios un total de $ 4.018.970, 20 a la empresa Puerto Laharrague SA (otra empresa familiar). Nos nos olvidemos de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) que maneja el río a su antojo y hace obras innecesarias como el muro de la vergüenza que ante la protesta lo abrieron quedando totalmente obsoleto y sigue desplazando pobladores como los históricos pescadores que sufren por estos días los intentos de desalojo de la cabecera del puente internacional. Y, Servicios de Aguas de Misiones (SAMSA), privatizado en los 90, que presta un servicio de dudosa calidad cada vez más caro en Posadas, en conjunto con Aguas de Misiones Sociedad del Estado (AMSE) que envasa y vende el agua, que no sabemos a qué destina las ganancias que deberían estar para proveer de agua a los miles de Misioneros que no tienen acceso al agua potable.

Incluso, se encuentra la Fundación Frontera Verde, relacionada a Larrague, y Angel Mother S.A., la polémica empresa de las 600 hectáreas en Iguazú y que pretendería instalarse en Moconá también. Todos ellos cubiertos por la Cámara de Diputados de la provincia, que no prohíbe ni regula la venta, circulación y disposición final de los envases de muchos agrotóxicos que contaminan y producen estragos en la población y que se venden sin ningún control, a pesar de que se votó una ley que entrará a funcionar en el futuro y prohíbe el uso en los espacios urbanos. Estos son algunos de los nombres que debemos conocer.


Claramente, la selva paranense es uno de los blancos preferidos de los ataques al ambiente, esa que originalmente fue estimada en más de cien millones de hectáreas (unos 470.000 kilómetros cuadrados), quedando en la actualidad un cinco o siete por ciento de su superficie original y que tiene su mayor remanente continuo en Misiones, con una superficie aproximada de poco más de un millón de hectáreas, lo que representa el uno por ciento de su superficie original. Sumada a este gran pulmón del planeta podemos mencionar al agua de los ríos que nos rodean, y los arroyos que desembocan en esos ríos arrastrando por la erosión lo mejor de la tierra desmontada y los restos degradados de los agrotóxicos.

Así, la tierra que es explotada y apropiada, que deberían sen bienes comunes para habitar y cultivar alimentos está siendo constantemente atacada,al igual que el agua para la vida que es parte irrenunciable de nuestra dignidad, de nuestro presente y futuro.

Por otro lado, las comunidades Mbyá siguen reclamando las tierras que le pertenecen en distintos puntos de la provincia, como en Iguazú, el valle del Cuña Pirú, en las cercanías del Moconá, San Ignacio, que son tomados siempre para hacer negocios turísticos, para depredar la selva o dedicarlas a cultivos.
Pero el saqueo de las tierras y los negocios, también afectan de otras maneras a los vecinos. Las inundaciones por el embalse de Yacyretá sacó a miles de familias de sus casas amontonándolos en barrios de “relocalizados” y viendo la proliferación de enfermedades, como la leshmaniasis u otras, con problemas sociales que se generan en núcleos poblacionales alejados donde la desocupación es moneda corriente. Estas familias perdieron sus tierras, muchas de las que fueron “indemnizadas” por la EBY con algún pago porque eran propietarias, resultaron engañadas, y vimos como aparecieron “tierras sobrantes”, que supuestamente se iban a inundar pero sin embargo, el agua no llegó hasta allí y las tierras “sobrantes” ingresaron a los negociados inmobiliarios. En cambio, hoy vemos enormes mansiones -con salidas privadas al Paraná y cercadas para que nadie pueda circular por la costa-, restorantes y otros comercios “con una privilegiada vista al río”, para gozo de quienes pueden pagar los productos ofertados.
Todo esto mientras vemos como las tomas de tierras se transforman en una noticia cotidiana, por que el acceso a la tierra se transformó en un sueño inalcanzable, el IPRODHA dejó de construir viviendas populares y el crédito es inaccesible.
Sumando así la explotación capitalista de la tierra, concentrada en la propiedad de pocas manos, como las tealeras, que arrendan los teales y terminan comprando las chacras, muchas de esas tierras se transforman en improductivas o desiertos verdes de bajo rendimento y los empresarios van buscando otras que sirvan a esos propósito.

Y por hablar de agua hay que decir que, a pesar de ser un gran atractivo para turistas de todo el mundo, miles de misioneros enfrentan la falta de agua de sur a norte de la provincia o consumen agua de dudosa calidad mientras Aguas Misioneras, empresa del Estado (AMSE), la vende embotellada en los mercados local, nacional e internacional. También el agua termal se utiliza, como para una pileta y en parte después va a la red de Oberá que ni siquiera cubre toda la necesidad de la población. Así también, la empresa estatal que abastecía de agua potable a Posadas fue privatizada por eso Servicios de Aguas de Misiones (SAMSA), no es otra cosa que la representante de multinacionales, “manejando” el agua de los posadeños donde vive un cuarto de la población de Misiones, mientras flotamos sobre una reserva gigante, el acuífero guaraní que se disputan otros.

Por todo lo sucecido, podemos decir que sufrimos un saqueo violento y constante, y ese saqueo es violencia. Es violento no tener agua o tenerla contaminada, es violento el despojo de las tierras en distintos lugares y de distintas formas o no tener ninguna posibilidad de acceso a la misma en contra de nuestra historia, la salud deteriorada por las diversas formas de contaminación del aire, la tierra y el agua, la destrucción de fuentes de trabajo en nombre de un supuesto “progreso”. Aquí se ejercen múltiples formas de violencia de parte de grupos que declaran hacerlo en nombre del progreso, pero en realidad es por sus intereses económicos.
Si los pueblos resisten -intentado salvar un río o un arroyo donde pescar, un monte que purifica el aire, unas parcelas para cultivar sus alimentos, un cementerio donde honrar a sus antepasados, se impone más violencia, la violencia que ataca a los cuerpos de quienes se interponen, defendiendo los bienes comunes.


El saqueo es avalado por la acción u omisión de organismos que encubren y consagran la violencia: el Ministerio de Derechos Humanos, “olvidando” intervenir donde esos derechos son vulnerados; la Subsecretaría de Ecología, vendiendo el monte, (otorgando los permisos para la tala que es lo mismo) o no cuidando las reservas que crea al no brindar las herramientas necesarias a los guardaparques; la Dirección de Asuntos Guaraníes (DAG), que nada hace en los conflictos por las tierras ni mejora las condiciones de las distintas comunidades; la policía que “cumpliendo órdenes” reprime y hace tareas de inteligencia sobre trabajadores y desocupados o se niegan a tomar las denuncias cuando éstas comprometen a alguna empresa o persona, ligadas a los sectores de poder todo con otras fuerzas de seguridad que criminalizan la protesta social.

Por todo esto, decimos que: gran parte de la solución es mantener campesinos de verdad en sus chacras, agricultores que produzcan alimentos, gente que viva donde se produce, algo que no sucede con los sojeros de la pampa húmeda que no viven donde se siembra la soja porque es inhabitable donde se tiene que fumigar grandes extensiones, que no sucede tampoco en los grandes desiertos verdes de pinos.
La publicidad de las multinacionales dice que sin los agrotóxicos no se va a alimentar al mundo, pero ocurre que con ellos tampoco. Los datos de la ONU muestran que 1000 millones de personas padecen el hambre en el mundo y el 80 por ciento son campesinos.
El sistema agroindustrial “falló”, la lógica del mercado ha fallado y la agroecología puede ser una opción viable para alimentar al mundo este sistema es pensado en las granjas familiares que producen alimentos sanos y orgánicos. Sin ningún producto comprado afuera, es una modalidad muy técnica que hay que aprenderla y por ello es necesario el apoyo del estado, hay soluciones y funcionan muy bien los productores que producen alimento hay que apoyarlos porque la presión es muy fuerte, la propaganda es muy fuerte y deben tener asistencia técnica allí.


En Misiones, se producen alimentos de verdad pero esto está en peligro con el avance de los pinos y el proyecto maizar donde se pretenden cultivar 200.000 hectáreas de maíz transgénico para exportar a Brasil que fabricaría alimento balanceado para cerdos que se venderían a China, esto nos aleja aún más de la soberanía alimentaria, porque ese maíz necesita la aplicación de un paquete tecnológico que no es otra cosa que la fumigación de químicos que en la pampa húmeda ya genera problemas y la solución es cara y les conviene a los grandes capitales buscar tierras nuevas para ganar más.

La agroecología es el futuro Alimentar el planeta Tierra sin pesticidas,es posible como lo hace el MST de Brasil que cultiva arroz y lo exporta o los campesinos de Entre Ríos que dejan los agrotóxicos y vuelven a la producción agroecológica.

Hay que decirle no definitivamente a los mega proyectos hidroeléctricos y avanzar en los micro aprovechamientos y la utilización de la energía solar, eólica y de biomasa.
Agua potable de calidad para todo el pueblo.
Tierras para el pueblo Guaraní.
La tierra el agua y el monte son bienes comunes.
La Constitución Nacional en su artículo 41° reza “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras (…)”.
Sobre esta base, debemos comprender que tenemos derechos sobre la conservación de la biodiversidad de nuestros ecosistemas y la protección de nuestra flora y fauna; que el Estado tiene un rol fundamental en la tutela del ambiente; y que podemos y debemos exigir el cumplimiento de estos derechos, los cuales están expresamente reconocidos en nuestro ordenamiento jurídico.”

Leandro Javier Sanchez Sec. Adjunto 
Central de Trabajadores Autónoma Misiones