22 NUEVOS CARGOS

DECRETO N° 1059: «Justicia ciega, pero con 22 nuevos secretarios y el bolsillo fiscal abierto».


​El 12 de junio de 2026, bajo el expediente N° 1710-137/26 del Registro de Gobernación, el Ejecutivo provincial firmó el Decreto N° 1059, un acto administrativo que demuestra cómo las necesidades de la corporación judicial siempre encuentran una vía rápida de satisfacción, aunque la billetera del Estado deba hacer malabares.
​El relato de los hechos arranca con el Poder Judicial golpeando las puertas de Gobernación mediante un oficio para exigir lo obvio según su óptica: más cargos en su planta de personal permanente para «garantizar el servicio».
Ante este pedido, el Poder Ejecutivo no hizo más que agachar la cabeza y activar sus facultades presupuestarias para clasificar cargos que hasta el momento dormían bajo la etiqueta de «A clasificar por el Poder Ejecutivo».
​El decreto cristaliza la creación y clasificación inmediata de nada menos que 22 nuevos cargos de jerarquía dentro del Escalafón Judicial (Subcategoría de Magistrados y Funcionarios), distribuidos quirúrgicamente en:
​Diez (10) Secretarios Letrados de Juzgado de Paz de Primera Categoría.
​Doce (12) Secretarios Letrados de Juzgado de Paz de Segunda Categoría.
​Mientras la provincia equilibra cuentas con contratos de seguridad que llegan tarde o pagos retroactivos de legítimo abono para cuidar escritorios, el sistema judicial infla su estructura con veintidós secretarías nuevas de un plumazo. El costo de esta fiesta de cargos recae, lógicamente, sobre las partidas específicas del presupuesto vigente de la Jurisdicción 23 (Poder Judicial).
​Para que el trámite no pierda las formas de la formalidad política, el decreto lleva las firmas de rigor del Ministro de Gobierno y del Ministro de Hacienda, Finanzas, Obras y Servicios Públicos, con copias a todo el aparato de control (desde el Superior Tribunal de Justicia hasta la Contaduría General y la Dirección General de Presupuesto). En pocas palabras: la justicia se expande, los cargos se multiplican y el presupuesto, una vez más, obedece.


Gaston Arotcharen