Hay personas que eligen cambiar realidades con su vocación. Hoy queremos hablar de tres docentes que llegaron hasta Colonia San Isidro, Pozo Azul, dejando la comodidad de sus hogares para que nuestros niños puedan acceder a la educación que tanto merecen.
El camino es largo, las distancias son enormes y viajar todos los días es prácticamente imposible. Por eso, ellas permanecerán en la colonia durante la semana y necesitan acondicionar el lugar donde vivirán.
Hoy necesitan con urgencia: 3 camas. 3 colchones. Y otros elementos básicos para poder habitar ese espacio con dignidad.
Sabemos que la situación económica no es fácil para nadie, pero también sabemos que cuando un pueblo se une, suceden cosas maravillosas. Cualquier ayuda, por pequeña que parezca, puede hacer una gran diferencia.
Detrás de cada gesto solidario hay una maestra que podrá descansar después de una larga jornada y muchos niños que seguirán aprendiendo con una sonrisa.
Las familias y los pequeños están profundamente felices de tener nuevamente a sus docentes. Ahora entre todos podemos demostrarles que no están solas.
Si podés colaborar o compartir esta publicación, ya estás ayudando.
La educación transforma vidas, y la solidaridad también. Hagamos posible que estas docentes tengan un lugar donde descansar y seguir sembrando futuro.
Por Paola Wajtowichz
