VEINTE AÑOS DESPUÉS: UNA VERGUENZA

Skanska es el nombre de una compañía multinacional que se dedica a la construcción. En 2005 investigaciones periodísticas revelaron que hubo hechos de corrupción en la contratación de la empresa por parte del estado nacional para la construcción del Gasoducto Norte y Sur. El presidente era Néstor Kirchner. Hubo un audio categórico donde un ejecutivo de Skanska admitió ante el síndico de Skanska que habían pagado coimas para construir los gasoductos y que se usaron facturas falsas para justificarlas. La justicia admitió esa grabación como prueba recién en 2016. Ayer, sí ayer, la justicia condenó a los exfuncionarios “K” Julio De Vido y José López (el de los bolsos).
Pasaron veinte años. Dos décadas. Una vida.
La sociedad no toma dimensión de lo sustantivo que resulta tener un poder judicial independiente y eficaz en tiempo y forma para que haya una mejor calidad de vida para todos.
Acá en Oberá el ciudadano Ramón Escobar denunció al exalcalde renovador “K” Ewaldo Rindfleisch, por obras públicas para las que se usó el dinero de todos pero esas obras no se hicieron. Pasaron más de diez años. La causa está ligada a los bolsos de López. Rindfleisch ni siquiera fue citado a declarar.
La justicia no nace lenta ni nace injusta. Así la deforman los tipos que la mayoría vota.
“Que veinte años no es nada”, canta Gardel en el tango “Volver”.
Eso será en el tango. Corruptos condenados veinte años después.
Es un montón. Y es una vergüenza.


-Walter Anestiades
-Foto: NA