Closs desde EEUU: «Es más duro estar en la cancha»

Así lo expresó la esposa del ex gobernador de Misiones, Maurice Closs, que ayer se mostró con su familia en el Mercedes Benz Stadium de Atlanta donde la selección argentina se enfrentó con Egipto para avanzar a cuartos de final con una sorpresiva remontada de 3 goles en los últimos 15 minutos del partido revirtiendo el resultado.

«La hinchada Argentina tiene la cultura del aguante, el aliento no se detiene nunca ni cuando el equipo pierde. Al contrario en la adversidad, como nos paso hoy, mas fuerte esta. Doy gracias a Dios por ser Argentina porq es un sentimiento. Nuestro pueblo es muy especial y no hay otro paso del mundo que se asemeje a nosotros…
Agradecida de compartir este momento con los niños que no se van a olvidar jamás… Es más duro estar en la cancha, todo es el doble, llorar y reír en 1 segundo», afirmó la esposa de Closs difundiendo fotos con el ex senador y gobernador misionero.

Argentina llora de alegría tras una remontada agónica ante Egipto (3-2)

La albiceleste sobrevive en el Mundial tras remontar en 20 minutos dos goles de Egipto

Se dieron todos los ingredientes para que el Argentina – Egipto fuera un partido épico, y así pasó. Por un momento el equipo africano pensó que el milagro era posible. Marcó un gol. Marcó un segundo gol, y apenas quedaban 23 minutos más el añadido. Pero el campeón no necesitó ni la prórroga para dar la vuelta al resultado y clasificarse para los cuartos de final. Lloraban los egipcios: qué cerca estuvo. Y lloraba también Leo Messi después del pitido final, de alegría, de alivio.

¿Cómo fue el cóctel para llegar a esa situación? Para empezar, el equipo inferior se puso por delante gracias al cabezazo de Ibrahim. Y después, el portero Mostafá comenzaba a tener la mejor tarde de su vida. Le paró un penalti a Messi, que lleva cero de dos en este campeonato, detuvo un tiro de Julián Álvarez al límite, y despejó todo lo que llegó al área.

El ejercicio de supervivencia había comenzado. Al descanso, un remate a puerta de Egipto, un gol; mientras que el pequeño asedio de Argentina, agua.

No podían aguantar los faraones todo el encuentro metidos tan atrás. El tiempo jugaba de su lado, siempre que el marcador no se moviera. La albiceleste comenzó a estrellarse casi ella sola. Llegaba, pero sin claridad: balones colgados, tiros lejanos, barullos. Egipto comenzó cada vez más a poder salir a la contra. Lo hizo Hassan, el futbolista del Oviedo que parecía imparable. La primera jugada que protagonizó, con carrera y caño incluidos, la completó Zico, pero el tanto fue anulado después de la llamada del VAR por una falta a Lisandro Martínez en el arranque. Fue un aviso.

En el siguiente no hubo nada que objetar. Un córner a favor de Argentina se convirtió en una salida rápida egipcia que esta vez empezó Salah. Por la leyenda del Liverpool pasan los años, pero la calidad no se pierde e hizo un gran encuentro interpretando a la perfección la labor de enlace. Tuvo tiempo para conducir, atravesó su campo, llegó casi al área rival y se la pasó a Hassan. Cambió el ritmo el extremo y Enzo se quedó seco. Centró atrás y Zico apareció para, esta vez sí, poner el 0-2.

La defensora del título estaba contra las cuerdas, con poco tiempo para buscar la proeza, y evitar la de Egipto. Lo que no había conseguido la albiceleste en 70 minutos, lo consiguió en 20. Se podrán hacer mil análisis de los motivos, de la táctica, de si los africanos temblaron o de si la lesión de Hassan le impidió seguir contragolpeando. No hay respuesta correcta, o única, simplemente es fútbol y, como dice Simeone, la contundencia en las áreas es lo que decide los partidos.

A Argentina le ayudó que Cuti Romero redujera distancias pronto al cabecear a la red un pase de Messi. La certeza de Mostafá empezó a convertirse en duda. El guardameta ya despejaba con más miedo y la defensa entró en alerta roja. Messi lo estaba intentando mucho por la izquierda, a veces con éxito y otras sin premio, hasta que resolvió un barullo en el área con un remate fantástico, a bote pronto, dificilísimo. Su forma de celebrarlo indicaba que no era un gol cualquiera. Sus lágrimas finales lo confirmaron.

Egipto podía entrar en crisis mental, pero todavía pudo sacar otra contra. Paredes cortó un pase de Marmoush que llevaba veneno. En el descuento, cuando quizá tocaba apostarlo todo a la prórroga, se desprotegieron los faraones. El balón le llegó a Lautaro. Acaba de salir, pero parecía cansado. Fue casi andando a por la pelota, pero el balón que puso en el área es uno de los centros del Mundial. Enzo lo completó con un cabezazo de bandera. Scaloni sólo pudo llevarse las manos a la boca.