En Misiones Carlos Rovira tiene un poder omnímodo. Por debajo de él, la competencia es a ver quién se calla mejor.
Rovira le da mucho valor a los silencios. De hecho, se pasó el último cuarto de siglo cerrando bocas.
El que quiera progresar en la Misiones feudal debe saber cuándo callarse para no molestar a Rovira y cuando hablar para agradar a Rovira.
El ingeniero Sergio Katogui es uno de los que ha hecho carrera sabiendo guardar silencio. Ese silencio oportuno frente al poder local, combinado con sus palabras oportunas contra el actual poder nacional, lo llevaron a la rectoría de la universidad pública misionera.
Dicen que Borges recomendaba “No hables a menos que puedas mejorar el silencio”.
Katogui tiene un silencio estupendo.
Walter Anestiades
