Detrás del decorado de «amplitud», «encuentro» y «escucha» que el Frente Renovador nos vende en su publicidad, la realidad de Misiones se maneja desde un solo escritorio. La gestión no es un espacio de diálogo; es una función de títeres donde el poder se concentra de manera unilateral en una sola mano.
El relato de lo «nuevo» ya lleva 26 años en el poder. Un cuarto de siglo donde las caras en el escenario simulan autonomía, pero los hilos que mueven la provincia siguen siendo los mismos. El marketing habla de futuro, pero la estructura es un monólogo del pasado.
Falso consenso: Las leyes y ordenanzas clave se cocinan a puertas cerradas, anulando cualquier debate real.
La realidad detrás del eslogan: Mientras hablan de una provincia tecnológica, los trabajadores sostienen el día a día con salarios atrasados y precarización.
Sin autonomía: Los municipios pierden fuerza real y se convierten en meros ejecutores de un libreto ensayado en Posadas.
🔴El dato más duro: Cualquier misionero de 30 años para abajo jamás supo lo que significa vivir en una provincia sin el Frente Renovador de la Concordia manejándolo todo. Nacieron, crecieron y hoy trabajan bajo el mismo control. Eso no es renovación; es un feudo que se adueñó del paisaje.
Basta de aplaudir un teatro donde los ciudadanos somos solo espectadores. La verdadera renovación es la alternancia y la escucha real, no un eslogan que se sostiene hace un cuarto de siglo.
Por Gastón Arotcharen
